Entre las dietas más consultadas para ‘desintoxicar’ el organismo está la dieta alcalina, que a simple vista parece segura y predica ciertos beneficios para la salud, como controlar el peso y mantener el equilibro ácido-alcalino en el organismo.

Sin embargo, al igual que otras dietas, como la de la piña o la Dukan, estamos ante una dieta milagro que no tiene ningún efecto positivo en la salud.

La dieta alcalina se basa en una teoría que sugiere que los alimentos que consumimos pueden influir en el pH de la sangre. Así, alimentos como la carne podrían acidificar el pH para que esté por debajo de 7,35, mientras que otros alimentos, los denominados alcalinos, como el limón, serían capaces de alcalinizar la sangre para ponerla por encima de 7,35. Sin embargo, los expertos aclaran que esta teoría no tiene ningún sustento, ya que es la misma sangre la que se encarga de regular y mantener el equilibrio del pH frente a elementos externos, como en este caso serían los alimentos.

En definitiva, los creadores de esta dieta señalan que la dieta alcalina es una alimentación basada en alimentos muy depurativos y de alta densidad nutricional, con gran contenido en sales alcalinas, alimentos verdes ricos en clorofila, legumbres, algunos cereales integrales y aceites omega de calidad procedentes de semillas y frutos secos.

El objetivo de esta dieta es potenciar el consumo de alimentos alcalinizantes (se recomienda que se incluyan en una proporción del 80%). El 20% restante estaría compuesto por alimentos no alcalinizantes pero sí saludables por sus propiedades nutricionales.

Además, los defensores más acérrimos insisten en afirmar que la dieta alcalina es eficaz para tratar varias enfermedades graves, incluido el cáncer. No obstante, la comunidad médica lo ha desmentido tajantemente: no existe evidencia científica que avale tal teoría.

El riesgo de la dieta alcalina es que las personas que la siguen pueden tener déficits nutricionales debido a que promueve que se dejen de consumir algunos grupos de alimentos necesarios para el organismo sin justificación médica y podría dar lugar a deficiencias de nutrientes como los ácidos grasos esenciales y los fitonutrientes.

En la actualidad existe una nueva tendencia que intenta dotar a esta dieta milagro de un aura más reflexivo y espiritual que busca conectar al individuo con la naturaleza y recuperar la conciencia de nuestro cuerpo. Entre las recomendaciones que dan se encuentran:

  • Caminar descalzo, puesto que el contacto con la tierra te conecta a tu eje.
  • Ejercitar la respiración consciente cinco minutos al día.
  • Sonreír.
  • Masticar con tranquilidad.

La división de los alimentos en base a esta dieta sería:

Alimentos alcalinos

Principalmente verduras y frutas, también algunos frutos secos y legumbres. Se incluyen en esta lista:

  • Algas.
  • Ajos.
  • Bicarbonato de sodio.
  • Limones, curiosamente aunque es un alimento ácido al descomponerse en el cuerpo es alcalino.
  • Lentejas.
  • Limas.
  • Raíz de loto.
  • Agua mineral.
  • Nectarina.
  • Cebolla.
  • Caqui.
  • Piña.
  • Pipas de calabaza.
  • Frambuesas.
  • Sal marina.
  • Espirulina.
  • Calabaza.
  • Albaricoques.
  • Fresas.
  • Manzanas.
  • Melocotones.
  • Moras.
  • Naranjas.
  • Pomelos.
  • Uva.
  • Kale.
  • Almendras.
  • Avellanas.
  • Apio.
  • Dátiles.
  • Berros.
  • Espinacas.
  • Escarolas.
  • Guisantes.
  • Judías verdes.
  • Lechuga.
  • Rábanos.
  • Tomates.
  • Melón.
  • Sandía.
  • Brócoli.
  • Zanahorias.
  • Castañas.
  • Pimentón.
  • Endivias.
  • Ajo.
  • Col rizada.
  • Espárragos.
  • Té de hierbas.
  • Kiwi.
  • Mango.
  • Perejil.
  • Especias.
  • Salsa de soja.

Alimentos ácidos

Son alimentos de los que no conviene abusar. Algunos ejemplos son:

  • Carnes en general.
  • Edulcorantes artificiales.
  • Cerveza.
  • Pan.
  • Azúcar blanco y moreno.
  • Cacao.
  • Alimentos fritos.
  • Harina blanca.
  • Zumos de fruta azucarados.
  • Cebada.
  • Pasta blanca.
  • Marisco.
  • Vino.
  • Galletas.
  • Arroz refinado.
  • Pasteles.
  • Embutidos.
  • Encurtidos.
  • Huevos.
  • Cereales procesados.
  • Café.
  • Chocolate.
  • Yogur.
  • Leche entera.
  • Mantequilla.
  • Trucha.
  • Huevos.
  • Arroz integral.
  • Atún en lata.
  • Arroz basmati.
  • Garbanzos.
  • Fructosa.
  • Mostaza.
  • Mejillones.
  • Manteca de cerdo.
  • Miel pasteurizada.
  • Aceitunas en vinagre.
  • Calamar.
  • Leche de soja.
  • Centeno.
  • Calamares.
  • Pasas.