Reducción de estómago sin cirugía

La técnica de reducción de estómago sin cirugía, también conocido como Método Apollo, que también se conoce como gastroplastia vertical endoscópica o gastroplastia endoscópica en manga (Gastroplastia Endosleeve), es un tratamiento eficaz de la obesidad que consiste en hacer suturas a través de la curvatura del estómago para disminuir su capacidad, dejando un 30-35 por ciento de su tamaño inicial. Al reducirse el estómago caben menos alimentos y se alcanza antes el punto de saciedad, lo que favorece la rápida pérdida de peso.

IMC entre 30 y 40

El Método Apollo está especialmente indicado en personas con un IMC entre 30 y 40, que deben perder de 15 a 35 kilos. Tras el tratamiento es importante seguir las recomendaciones del equipo médico y del dietista, que elaborará un plan nutricional cuyo objetivo no solo es favorecer la pérdida de peso sino también introducir nuevos hábitos alimenticios que ayuden a consolidar los resultados a largo plazo.

Postoperatorio a la reducción de estómago

Este tratamiento también implica un periodo de adaptación al nuevo tamaño del estómago y entender cómo funciona el proceso de saciedad. Por ello, durante las primeras semanas la dieta se basará principalmente en líquidos y en preparados proteicos para facilitar la pérdida de peso.

Poco a poco se podrán introducir alimentos sólidos y platos equilibrados, bajos en grasas, que aporten todos los nutrientes necesarios para que el organismo funcione correctamente. A continuación te ofrecemos 5 ideas gastronómicas que puedes ir incorporando a tu dieta conforme vayas superando las distintas etapas de adaptación.

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Recetas para comer tras una reducción de estómago

  • Aguas aromatizadas. La hidratación es fundamental en tu dieta y el agua debe ser la elección principal. Para que resulte más agradable y sabrosa, prueba a aromatizar un litro de agua con rodajas de limón y menta, lima y hierbabuena, pepino y limón, o frutos rojos.
  • Pechugas de pollo a las finas hierbas. Las especias son un recurso estupendo para dar sabor a las carnes. En el caso del pollo, puedes marinarlo durante al menos 1 hora en un recipiente con limón, ajo, romero, pimienta y mostaza. De esta manera conseguirás unas pechugas sabrosas que puedes acompañar de verduras aliñadas con aceite de oliva virgen.
  • Salmón en papillote. El papillote es una técnica de cocinado que consiste en envolver la comida para que se cocine al vapor y en su propio jugo. El salmón es uno de los pescados que más sabrosos quedan en papillote y para disfrutarlo solo tienes que ponerlo sobre papel de aluminio, salpimentar, añadir un poco de limón, tomillo, laurel, cebollino picado y aceite de oliva virgen. Puedes acompañarlo con rodajas de calabacín y zanahoria. Envuelve todos los ingredientes en el papel de aluminio, séllalo y bastarán 15 minutos en el horno, precalentado a 180º, para disfrutar de este sabroso plato.
  • Ensalada verde. Aprovecha el verano para introducir refrescantes ensaladas. Las combinaciones pueden ser innumerables: distintos tipos de lechuga, escarola, canónigos, tomates cherry, pepino, queso feta, nueces, aguacate… Elige tus ingredientes preferidos y no olvides aliñarlos con aceite de oliva y muy poca sal, para evitar la retención de líquidos.
  • Revuelto de setas y espárragos trigueros. Los huevos son la fuente de proteínas perfecta para combinarla con otros alimentos sanos y bajos en grasas, como las setas y los espárragos trigueros. Para que el plato quede todavía más sabroso, saltea los ingredientes con aceite de oliva virgen, ajos troceados en brounoisse, sal, pimienta y una pizca de comino.