Alimentación ortomolecular

La alimentación ortomolecular ha ganado popularidad en los últimos años no solo entre las personas que quieren mantener un buen estado de salud general, sino también entre quienes sufren alguna afección, como obesidad, enfermedades inflamatorias intestinales o incluso cáncer. Sin embargo, la nutrición ortomolecular dista mucho de ser una dieta reconocida por los profesionales de la Endocrinología y la Nutrición, ya que puede tener efectos nocivos sobre la salud. A continuación te contamos qué es la nutrición ortomolecular y por qué debes evitarla.

La alimentación ortomolecular ha ganado popularidad en los últimos años no solo entre las personas que quieren mantener un buen estado de salud general, sino también entre quienes sufren alguna afección, como obesidad, enfermedades inflamatorias intestinales o incluso cáncer. Sin embargo, la nutrición ortomolecular dista mucho de ser una dieta reconocida por los profesionales de la Endocrinología y la Nutrición, ya que puede tener efectos nocivos sobre la salud. A continuación te contamos qué es la nutrición ortomolecular y por qué debes evitarla.

Según la nutrición ortomolecular, los trastornos o enfermedades que desarrolla el ser humano tienen su origen en un desequilibrio bioquímico, y la forma de prevenir y tratar estas enfermedades es mediante el consumo de grandes dosis de nutrientes, muy superiores a las cantidades recomendadas en una alimentación sana y equilibrada. Por lo tanto, la alimentación ortomolecular recomienda el consumo de lo que sus seguidores denominan ‘megadosis’ de vitaminas, minerales, antioxidantes, aminoácidos, enzimas, ácidos grasos, fibra y otros nutrientes.

Se supone que estas ‘megadosis’ son capaces de ‘equilibrar’ el organismo y mejorar el estado de salud general, y en especial algunas enfermedades graves. Sin embargo, no hay estudios ni evidencias científicas que muestren la eficacia y seguridad de esta dieta. Al contrario, tanto el Ministerio de Sanidad de España como numerosas instituciones y organismos internacionales, como la Asociación Americana de Oncología o la Academia Americana de Pediatría, califican esta dieta como pseudocientífica, fraudulenta y carente de base científica.

Lo que sí se sabe y está apoyado por numerosos estudios es que las ‘megadosis’ de nutrientes, como vitaminas y minerales, pueden causar muchos trastornos en el organismo. Además, podrían interactuar con algunos medicamentos utilizados en el tratamiento de algunas enfermedades, como el cáncer. Por ello, nunca se deben consumir más vitaminas y minerales de los recomendados en una alimentación sana si no está justificado desde un punto de vista clínico.

¿Qué consecuencias tiene el consumo excesivo de vitaminas y minerales?

Según recoge el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas, las megadosis de vitaminas y minerales pueden tener efectos adversos muy graves. A continuación detallamos algunos de los principales:

Consumo excesivo de vitaminas

  • Vitamina A: toxicidad hepática y mayor riesgo de malformaciones.
  • Vitamina C: trastornos gastrointestinales, cálculos renales y absorción excesiva de hierro.
  • Vitamina D: niveles excesivos de calcio, lo que favorece la formación de cálculos renales e interfiere en el funcionamiento de diferentes órganos, como el corazón.
  • Vitamina E: hemorragias.
  • Niacina: síntomas cutáneos y gastrointestinales.
  • Vitamina B6: neurotoxicidad.
  • Colina: hipotensión, salivación y sudoración excesivas, toxicidad hepática y olor corporal desagradable.

Consumo excesivo de minerales

  • Boro: afecta a la capacidad reproductiva y al desarrollo.
  • Calcio: favorece los cálculos renales, la hipercalcemia y la insuficiencia renal.
  • Cobre: daña el hígado y causa trastornos gastrointestinales.
  • Flúor: puede alterar la formación del esmalte de los dientes.
  • Yodo: aumenta el nivel de hormona estimuladora de la glándula tiroides.
  • Hierro: trastornos gastrointestinales y prooxidación.
  • Magnesio: diarrea y dolor abdominal, entre otros síntomas gastrointestinales.
  • Manganeso: neurotoxicidad.
  • Níquel: interfiere en el control del peso.
  • Fósforo: calcificación metastásica e interferencia en la absorción del calcio, lo que puede aumentar la porosidad ósea y el riesgo de osteoporosis.
  • Selenio: fragilidad y pérdida de pelo y uñas.
  • Vanadio: lesiones renales.
  • Zinc: disminución del estatus de cobre.

Dieta ortomolecular: Consecuencias

Las consecuencias negativas de la nutrición ortomolecular son más que evidentes. Por ello, si lo que buscas es perder peso, mantenerlo o seguir una alimentación adecuada a tu situación, por ejemplo en el caso de que sufras alguna enfermedad, es fundamental que te pongas en manos de profesionales de la Endocrinología y la Nutrición con amplia experiencia que puedan valorar tu caso y recomendarte el plan nutricional que mejor se adapte a tus necesidades.

Cualquier dieta que lleves a cabo por tu cuenta, como pueda ser también una dieta cetogénica sin control médico, pondrá en riesgo tu salud y no te ayudará a conseguir tus objetivos de peso. Así que, ¡ponte en buenas manos y acude a tu médico!