En el mercado de la industria textil abundan  las que se autodenominan prendas adelgazantes, tonificantes y reductoras. Todas ellas prometen hacer milagros actuando en las piernas, el abdomen y los glúteos sin que tengamos que pasar hambre ni hacer ejercicio, y lo mejor de todo es que sus maravillosos efectos pueden notarse en muy poco tiempo.

¿Queman la grasa?

Asimismo, en la actualidad y gracias a la aplicación de las nuevas tecnologías estas prendas adelgazantes se han llegado a sofisticar tanto que incluyen nuevas sustancias para reducir y eliminar la celulitis, mejorando el estado de nuestra piel.

Mallas, fajas, leggins de plástico, neopreno o vinilo prometen cambiar el volumen de nuestro cuerpo sin esfuerzo de ningún tipo. Pero la verdad es que ninguna de estas prendas ni el uso tópico de todos los productos de los que están impregnadas podrá lograr jamás quemar la grasa.

¿Para qué sirven entonces las prendas adelgazantes?

Si alguna de estas  prendas adelgazantes logran cierta reducción en nuestro contorno corporal, es sólo por su efecto drenante. Pero en ningún caso queman la grasa que se encuentra bajo la dermis.

Algunas prendas adelgazantes están impregnadas de sustancias con antioxidantes, cafeína, vid roja, té verde, algas… que al contacto con nuestra piel se van liberando de la prenda y efectúan una especie de masaje conforme nos movemos.

Si contienen aloe vera o manteca de karité, incluso pueden mejorar el estado de nuestra piel al hidratarla, nutrirla y suavizarla.

El efecto drenante y térmico que producen ayuda a reducir volumen porque contribuyen a eliminar líquidos (que no grasa) y toxinas por la sudoración que provocan.

Pero este efecto puede ser un arma de doble filo, pues en ocasiones producen una sudoración excesiva en estas prendas adelgazantes. Si este es el caso se recomienda dejar de usar la prenda, pues con el sudor nuestro cuerpo pierde minerales y electrolitos, indispensables para el buen funcionamiento del organismo.

¿Es perjudicial llevarlas mucho tiempo?

Los fabricantes suelen aconsejar el uso de estas prendas adelgazantes todo el día, incluso por la noche, pero esto no es saludable porque al presionar la zona tratada durante tanto tiempo lo único que conseguiremos será perjudicar la circulación sanguínea lo que, a su vez, podría provocar la aparición de celulitis.

Debemos ser realistas, ninguna de estas prendas adelgazantes conseguirá un efecto milagro.

La única combinación efectiva para reducir el tejido graso y adiposo de nuestro cuerpo es una dieta equilibrada, con abundante ingesta de agua, reducción del consumo de alcohol y de tabaco, acompañado de actividad física.

Estos buenos hábitos pueden complementarse con planes nutricionales, como las  dietas personalizadas, y tratamientos específicos, pero siempre bajo control médico y después de que los profesionales médicos hayan valorado nuestras necesidades.