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Cirugía robótica de cáncer de vejiga

Cirugía robótica de cáncer de vejiga

El cáncer de vejiga es el quinto tumor más frecuente entre los hombres de los países desarrollados, por detrás de los de próstata, pulmón, colon y estómago, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer. En España se diagnostican más de 12.000 nuevos tumores cada año, la mayoría en hombres, y hasta el 75 por ciento de los casos están relacionados con el tabaquismo.

El tratamiento indicado en caso de cáncer de vejiga es la cistectomía, que consiste en la extirpación parcial o radical de la vejiga. La cistectomía radical se realiza cuando el cáncer se ha diseminado y ha afectado otras zonas cercanas, lo que implica la extirpación de tejidos y órganos adyacentes.

En los hombres, la cistectomía radical incluye la extirpación de los ganglios linfáticos, la próstata, parte de la uretra y las vesículas seminales. En las mujeres puede ser necesaria la extirpación de ganglios linfáticos, útero, ovarios, trompas de Falopio y parte de la vagina, por lo que tiene un gran impacto sobre la fertilidad.

La cistectomía es una intervención que debe ser realizada por cirujanos experimentados y sistemas quirúrgicos de alta precisión, como el robot Da Vinci.

Este sistema quirúrgico robotizado ha revolucionado la cirugía del aparato digestivo y reproductor, aportando importantes ventajas tanto para los profesionales que intervienen como para los pacientes.

El robot Da Vinci incorpora una consola, una torre de visión y un carro quirúrgico con varios brazos robóticos, que serán los que ejecuten las órdenes dadas por el cirujano desde la consola con las herramientas que vaya seleccionando. En la torre de visión el cirujano recibe la imagen que emite una cámara previamente introducida en el paciente por una pequeña incisión. Esta imagen es tridimensional y de alta definición, lo que le permite ver perfectamente la zona sobre la que debe intervenir. Para incrementar todavía más la buena visión se introduce CO2 en la zona abdominal del paciente, creando así un mayor espacio para que trabaje el cirujano.

La alta precisión y la maniobrabilidad de los brazos robóticos permiten que el cirujano llegue a zonas difíciles y realice las disecciones sin dañar órganos y tejidos sanos circundantes. Asimismo, al manejar todo el instrumental desde una consola a pocos metros del paciente se elimina el riesgo de temblor, que siempre está presente en la cirugía abierta, cuando el cirujano maneja el instrumental con sus propias manos.

El robot quirúrgico Da Vinci también tiene importantes ventajas para el paciente. Para empezar, las incisiones y las cicatrices son más pequeñas y, en consecuencia, el dolor postoperatorio es mucho menor y más fácil de controlar. Al ser un sistema mínimamente invasivo y de gran precisión, disminuye el riesgo de infecciones y de hemorragias, lo que también se traduce en una menor necesidad de realizar transfusiones.

Todo esto hace que la hospitalización sea más corta y la recuperación más rápida. Aun así, es probable que tras la cistectomía el especialista médico recomiende seguir un tratamiento de quimioterapia y radioterapia para garantizar la curación y el control de la enfermedad.