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Evolución y ventajas de la cirugía robótica

Evolución y ventajas de la cirugía robótica

El rápido desarrollo de la ingeniería, la informática y la inteligencia artificial en las últimas décadas ha revolucionado la medicina, permitiendo el diseño de sistemas diagnósticos, quirúrgicos e incluso terapéuticos avanzados que en ocasiones parecen salidos de películas de ciencia ficción. En el ámbito quirúrgico, estos sistemas asistidos por ordenador empezaron a desarrollarse a inicios de la década de los 90, cuando se crearon distintos prototipos para la realización de intervenciones, como por ejemplo el primer brazo robótico para mantener la cámara en cirugías laparoscópicas.

La evolución en la cirugía robótica ha sido rápida y sorprendente y gracias a este desarrollo, en la actualidad, contamos con sistemas quirúrgicos muy sofisticados, seguros y de alta precisión, como el robot Da Vinci.

La cirugía robótica ha permitido reducir e incluso eliminar gran parte de los riesgos de la cirugía abierta o la laparoscopia convencional. En la cirugía abierta el procedimiento es muy invasivo, la asistencia y ayuda que recibe el cirujano son menores en comparación con las que obtiene con los sistemas robotizados, las cicatrices y el dolor postoperatorio es mayor, así como el riesgo de infecciones, sangrado y la necesidad de transfusiones.

En el caso de la laparoscopia convencional, si bien es cierto que resulta menos invasiva que la cirugía abierta y las incisiones son mucho más pequeñas, lo cierto es que el cirujano no cuenta con las ventajas de visualización tridimensional que aporta el equipo Da Vinci, ni con las funcionalidades de control del movimiento y temblor.

El sistema quirúrgico Da Vinci está compuesto por una consola desde la que el cirujano maneja el equipo, una torre de visualización 3D y un carro quirúrgico con varios brazos robotizados que sostienen el material quirúrgico y ejecutan las órdenes del cirujano. Este sistema permite superar todas las limitaciones que plantean las técnicas convencionales, y entre sus numerosas ventajas se encuentran:

  • Visualización en 3D de la zona a intervenir
  • Elimina el factor ‘temblor’ de la mano del cirujano
  • Mayor maniobrabilidad y precisión en la ejecución
  • Se accede mejor a las cavidades y zonas complejas
  • Permite actuar con precisión sobre los tejidos afectados sin alterar las estructuras adyacentes
  • Las cicatrices son más pequeñas y el dolor postoperatorio es menor
  • El tiempo de recuperación y de hospitalización es más rápido
  • Menos riesgo de infección y de sangrado, lo que se traduce en una menor necesidad de hacer transfusiones