El cáncer de vejiga es de los cánceres menos conocidos a nivel popular, pero supone el 10º en frecuencia a nivel mundial. Y no solamente eso; en España representa el 4º tumor en frecuencia en el hombre y el 5º en la mujer, y preferentemente se produce a los 55 años, a partir de esa fecha.

Síntomas del cáncer de vejiga

Los síntomas que va a referir el paciente a efecto de un cáncer de vejiga, es principalmente la hematuria, es decir, la emisión de sangre con la orina, y lo más habitual es que esta emisión de sangre no se acompañe de ningún otro síntoma.

Cuando el paciente nos refiere hematuria y, además, escozor al orinar, y dolor lumbar, probablemente no estemos ante un cáncer de vejiga.

Causas del cáncer de vejiga

A diferencia de otros tumores en que no encontramos relación entre factores externos y el desarrollo del cáncer, en el cáncer de vejiga sí hay ciertos factores que predisponen a su desarrollo.

El primero, y más importante, es el tabaco. Siempre hemos relacionado tabaco y cáncer de pulmón, y es cierto que el tabaco es un factor muy importante en el desarrollo del cáncer de vejiga.

Así mismo, en relación con el desarrollo del cáncer de vejiga, están lo que se llaman aminas aromáticas, la bencidina y la naftilamina. Estas sustancias son de uso habitual en ciertas industrias como las textiles, la de caucho, gomas, y hay ciertas profesiones que mantienen un estrecho contacto con estos contaminantes, especialmente peluqueros y pintores.

En España se diagnostican más de 12.000 nuevos tumores cada año, la mayoría en hombres, y hasta el 75 por ciento de los casos están relacionados con el tabaquismo.

Diagnóstico del cáncer de vejiga: ¿cómo se detecta?

El diagnóstico del cáncer de vejiga en muchas ocasiones es muy sencillo y mediante una única ecografía encontramos el tumor.

En otras ocasiones, y en general, conviene completar el estudio con otras exploraciones como son las citologías en orina, es decir la búsqueda de células atípicas en una muestra de orina, y con un TAC que explore toda la vía urinaria.

En caso de duda, si persiste la duda a pesar de estas exploraciones, recurrimos a una cistoscopia que consiste en introducir un aparato fino, que dispone de una óptica, en el interior de la vejiga. Una vez diagnosticado el cáncer de vejiga el siguiente punto es el tratamiento.

Tratamiento del cáncer de vejiga

El tratamiento inicial en todos los cánceres de vejiga es la resección transuretral. Esta resección transuretral se realiza con una anestesia general o regional y se introduce un aparato a través de la uretra, que lo que va a hacer es resecar todo el tejido tumoral.

Habitualmente el tiempo quirúrgico oscila entre 30 minutos a 2 horas. En ocasiones es tan extenso y amplio el tumor de vejiga, que tenemos que recurrir a dos o tres sesiones quirúrgicas más para limpiar el interior de la vejiga.

Una vez operado el paciente todas las muestras resecadas son enviadas al departamento de anatomía patológica, donde se va a proceder al estudio.

En el 80%-90% de los casos el patólogo nos va a informar que son tumores llamados superficiales, no músculo invasivos. Estos tumores, que representan el 90%, habitualmente tienen un comportamiento bastante benigno y no suelen comprometer la vida ni el pronóstico de vida del paciente. El gran problema de estos tumores es la alta tasa de recidivas, hasta en un 30% a 50% de los casos vuelven a aparecer los tumores. Pero habitualmente aparecen con los mismos niveles de agresividad que los iniciales

Cirugía robótica de cáncer de vejiga

El tratamiento indicado en caso de cáncer de vejiga es la cistectomía, que consiste en la extirpación parcial o radical de la vejiga. La cistectomía radical se realiza cuando el cáncer se ha diseminado y ha afectado otras zonas cercanas, lo que implica la extirpación de tejidos y órganos adyacentes.

En los hombres, la cistectomía radical incluye la extirpación de los ganglios linfáticos, la próstata, parte de la uretra y las vesículas seminales. En las mujeres puede ser necesaria la extirpación de ganglios linfáticos, útero, ovarios, trompas de Falopio y parte de la vagina, por lo que tiene un gran impacto sobre la fertilidad.

La cistectomía es una intervención que debe ser realizada por cirujanos experimentados y sistemas quirúrgicos de alta precisión, como el robot Da Vinci.

Este sistema quirúrgico robotizado ha revolucionado la cirugía del aparato digestivo y reproductor, aportando importantes ventajas tanto para los profesionales que intervienen como para los pacientes.

Método Da Vinci para la cirugía robótica de cáncer de vejiga

El robot Da Vinci incorpora una consola, una torre de visión y un carro quirúrgico con varios brazos robóticos, que serán los que ejecuten las órdenes dadas por el cirujano desde la consola con las herramientas que vaya seleccionando.

En la torre de visión el cirujano recibe la imagen que emite una cámara previamente introducida en el paciente por una pequeña incisión. Esta imagen es tridimensional y de alta definición, lo que le permite ver perfectamente la zona sobre la que debe intervenir. Para incrementar todavía más la buena visión se introduce CO2 en la zona abdominal del paciente, creando así un mayor espacio para que trabaje el cirujano.

La alta precisión y la maniobrabilidad de los brazos robóticos permiten que el cirujano llegue a zonas difíciles y realice las disecciones sin dañar órganos y tejidos sanos circundantes.

Asimismo, al manejar todo el instrumental desde una consola a pocos metros del paciente se elimina el riesgo de temblor, que siempre está presente en la cirugía abierta, cuando el cirujano maneja el instrumental con sus propias manos.

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Ventajas del método Da Vinci

El robot quirúrgico Da Vinci también tiene importantes ventajas para el paciente:

  • Las incisiones y las cicatrices son más pequeñas y, en consecuencia, el dolor postoperatorio es mucho menor y más fácil de controlar.
  • Al ser un sistema mínimamente invasivo y de gran precisión, disminuye el riesgo de infecciones y de hemorragias, lo que también se traduce en una menor necesidad de realizar transfusiones.
  • Todo esto hace que la hospitalización sea más corta y la recuperación más rápida. Aun así, es probable que tras la cistectomía el especialista médico recomiende seguir un tratamiento de quimioterapia y radioterapia para garantizar la curación y el control de la enfermedad.