Tras el parto, el grupo de profesionales sanitarios aplican profilaxis oftálmica y vitamina K al recién nacido.

Estos profesionales sanitarios, entre los que se encuentra un neonatólogo, que nos ha atendido durante todo el proceso, realizan una exploración completa del recién nacido para examinar su estado general, lo pesan y miden, y le aplican unas gotas o crema antibiótica en los ojos, habitualmente tetraciclina o eritromicina.

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¿Cuándo se le aplica la profilaxis oftálmica y vitamina K?

Esta práctica rutinaria se realiza al bebé recién nacido como protección fundamental para prevenir la conjuntivitis neonatal y evitar posibles infecciones provocadas por bacterias presentes en el canal de parto. Si no se aplicara esta profilaxis oftálmica, cualquier infección ocular podría tener consecuencias serias para la vista del bebé, como lesiones permanentes o incluso ceguera.

Una vez realizada la profilaxis oftálmica, se le administra vitamina K, que tiene una función muy importante en la coagulación de la sangre.

Los bebés nacen con un nivel muy bajo de vitamina K en su organismo, insuficiente para impedir un tipo de hemorragia conocida como enfermedad hemorrágica del recién nacido (EHRN). Por ello, se recomienda administrarla de forma preventiva bien mediante una única inyección intramuscular (el procedimiento más efectivo) o bien de manera oral en varias dosis.

¿Por qué nacemos con déficit de vitamina K?

El déficit de vitamina K en los recién nacidos puede deberse a varios motivos:

  • La vitamina K no pasa fácilmente de la madre al bebé a través de la placenta.
  • Las bacterias presentes habitualmente en el tracto gastrointestinal del organismo adulto y que son las que ayudan a producir la vitamina K, aún no están presentes en el intestino del bebé recién nacido.
  • Insuficiencia de vitamina K en la leche materna.

Tipos de hemorragia por déficit de vitamina K

El déficit de vitamina K suele ser poco frecuente, pero puede resultar muy grave para el neonato al hacer que su sangre no coagule. La hemorragia puede presentarse de tres formas distintas:

  • Durante las primeras 24 horas de vida del bebé, llamada hemorragia de aparición precoz.
  • Durante la primera semana de vida, conocida como hemorragia clásica, con sangrado oral, umbilical o rectal, entre otros.
  • Después de la primera semana, denominada hemorragia tardía y que puede implicar una hemorragia intracraneal. Esta última es la más peligrosa por su mal pronóstico debido a que puede dejar secuelas neurológicas importantes en el bebé o bien causarle la muerte.