¿Qué es el cordón umbilical?

A través del cordón umbilical que une la placenta con el feto o bebé, llegan los nutrientes y sangre oxigenada. Podríamos decir que es el conducto a través del cuál el bebé recibe los alimentos durante todo el embarazo hasta el momento del parto, en el que el cordón umbilical se corta y queda una pequeña cicatriz en el abdomen del recién nacido, el ombligo.

¿Para qué sirve conservar el cordón umbilical?

Guardar el cordón umbilical tiene como misión conservar sangre del cordón umbilical,  porque las células madre del cordón umbilical  son progenitoras hematopoyéticas, y tienen funciones reparadoras capaces de renovar todas las células sanguíneas.

Hasta hace unos años el cordón umbilical se desechaba en el momento del parto.

Estudios médicos sobre congelar el cordón umbilical

Investigaciones iniciadas en la década de los 90 demostraron que guardar el cordón umbilical  podía ser útil para trasplantes en pacientes con enfermedades de la médula ósea congénita o adquirida, como algunas leucemias o anemias, por eso comenzaron a surgir lo que comúnmente conocemos como bancos de cordón umbilical tanto públicos como privados, en los que se preserva esta potencial fuente de salud.

Además de la sangre del cordón umbilical, existen otras fuentes para el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas, como las procedentes de la médula ósea o de sangre periférica.

Por tanto, guardar el cordón umbilical tiene un gran potencial terapéutico, las células madre procedentes del cordón umbilical, ha hecho que cada vez más familias decidan almacenar la sangre de sus hijos con el fin de poder utilizarla para luchar contra un posible desarrollo de alguna una enfermedad en el futuro.

¿Para qué sirve guardar la sangre del cordón umbilical?

El trasplante alogénico

El trasplante alogénico, el que se recibe de un donante, ha demostrado su utilidad en el tratamiento de más de 70 enfermedades hematológicas y genéticas entre las que se encuentran las siguientes:

  • Leucemia crónica y aguda.
  • Tumores sólidos de alto riesgo.
  • Linfoma de Hodgkin y no Hodgkin.
  • Síndrome mielodisplásico.
  • Varios tipos de anemia, como la de Fanconi o la anemia aplásica grave.
  • Trastornos inmunológicos, como la enfermedad granulomatosa crónica, deficiencia de adhesión leucocitaria o el Síndrome de Wiskott-Aldrich.
  • Enfermedades metabólicas, como la enfermedad de Krabbe, Síndrome de Hurler, leucodistrofia metacromática y síndrome de Sanfilippo.

El trasplante autólogo

Las células madre del cordón umbilical se pueden utilizar en un trasplante autólogo, es decir, en el propio donante si éste desarrollase alguna enfermedad susceptible de ser tratada con estas células, o en un trasplante alogénico emparentado, esto es, en familiares directos, ya que la probabilidad de compatibilidad entre hermanos es de un 25%.

De momento, el trasplante autólogo es poco probable ya que en el caso de enfermedades genéticas hereditarias el niño enfermo no podrá utilizar sus propias células almacenadas porque también estarán ‘enfermas’ o tendrán el potencial de desarrollar la enfermedad.

En este caso se podría recurrir a las células que hubiese almacenado un hermano sano o a las de un donante compatible.

Según la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia, el uso del trasplante autólogo se ha limitado de momento a enfermedades como la aplasia medular adquirida, tumores sólidos de alto riesgo y linfomas no Hodgkin en segunda remisión.

Por lo tanto, las células madre del cordón umbilical pueden ser de gran ayuda en el tratamiento de enfermedades hematológicas y para su uso intrafamilar, pero también tienen un gran potencial futuro, ya que cientos de estudios en todo el mundo están analizando su uso en un número cada vez más creciente de enfermedades.

 

Pasos para guardar el cordón umbilical

1. Extracción sangre del cordón umbilical

La sangre del cordón umbilical es rica en células madre hematopoyéticas, que tienen una gran capacidad regeneradora y han demostrado su eficacia en el tratamiento, mediante trasplante, de numerosas enfermedades hematológicas.

El primer paso para guardar el cordón umbilical, lógicamente, es la recolección de la sangre del cordón umbilical en el momento del parto.

La sangre se extrae mediante una punción en el cordón umbilical antes de que la placenta haya sido expulsada y se recoge en una bolsa que se encuentra en un kit de recolección preparado para la conservación del cordón umbilical y transporte adecuado de la sangre.

2. Traslado de la sangre del cordón umbilical

En un plazo máximo de 48 horas desde su recolección, la sangre del cordón umbilical llega a la Unidad de Sangre de Cordón Umbilical (SCU) en un kit refrigerado y monitorizado con un chip de registro de temperatura.

3: Análisis de la sangre del cordón umbilical

En el laboratorio la sangre del cordón es procesada en condiciones de máxima esterilidad y se somete a numerosos análisis con el fin de descartar posibles infecciones o enfermedades genéticas.

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4. Separar las células madre del cordón umbilical

Finalizado el análisis se separan las células madre y se obtiene la muestra que será criopreservada en nitrógeno líquido a -196º. Una vez superadas todas las pruebas, la muestra de sangre del cordón se almacena definitivamente en un banco de sangre de cordón umbilical.

No todas las unidades de sangre de cordón umbilical tienen valor terapéutico, de hecho, según la Organización Nacional de Trasplantes, cerca de un 20% de las muestras no presenta el número de células necesarias para que sean aptas en un futuro trasplante.

Es fundamental seguir los protocolos de extracción que permitan obtener el mayor número posible de células madre.

Asimismo, si no se siguen los procedimientos establecidos algunas muestras pueden quedar inservibles para un trasplante porque no cumplen los estándares de calidad, se han contaminado o han sufrido daños durante el traslado.

Garantías y cuidados de guardar el cordón umbilical

Por ello, todo este delicado proceso de guardar el cordón umbilical, debe realizarse bajo las máximas condiciones de seguridad sanitaria y tenemos que asegurarnos de que la empresa a la que contratamos para este fin cuente con la experiencia médico-científica necesaria, siga todos los protocolos establecidos y tenga todas las certificaciones requeridas, de manera que nos proporcione total garantía en todo momento, desde la recogida y la verificación, hasta la validación, traslado y criopreservación de la muestra.