La astenia primaveral suele crear un poco de controversia, porque mientas para algunos es un mito sin fundamento científico, para otros es una realidad que se sufre en cuanto se va el invierno y comienza el buen tiempo.

Se llama astenia primaveral a la sensación física y psicológica que muchas personas comparten cuando llega un cambio estacional. Aunque obviamente no es una enfermedad ni una afección de importancia, podría considerarse como un trastorno adaptativo, que también es muy frecuente cuando llega el invierno.

Qué es la astenia primaveral?

La astenia primaveral normalmente se debe a factores ambientales: con la subida de las temperaturas también se produce el aumento de la presión atmosférica, tenemos más horas de luz durante el día y además llega el cambio de hora. Todo esto altera nuestra rutina diaria.

Síntomas más comunes de la astenia primaveral

Algunas personas estamos más predispuestas y simplemente, con el cambio de estación empezamos a sentirnos un poco cansados o el ánimo bajo sin saber exactamente a qué se debe.

En realidad no hay ningún motivo aparente, pero sentimos una especie de bajón generalizado, dormimos mal, tenemos sueño por la mañana, estamos apáticos o tenemos dolor de cabeza. También hay otros síntomas, como la irritabilidad o la ansiedad, que nos pueden llevar a comer más o a hacerlo sin control, lo cual puede aumentar el riesgo de sobrepeso.

La astenia primaveral está relacionada con el hipotálamo (glándula endocrina situada en el cerebro) que regula en nuestro organismo funciones muy importantes, como la temperatura corporal, el apetito -hambre y sed-, el sueño y el ritmo circadiano, entre otras.

Asimismo, el hipotálamo segrega y controla la liberación de algunas hormonas y neurotransmisores, como las endorfinas, el cortisol y la melatonina (hormona que controla la duración y el ritmo del sueño), cuya producción se ve alterada y favorece la aparición de cambios de humor y apatía que nos acompañan durante todo el día.

¿Qué se puede hacer para combatirlo?

La astenia primaveral no tiene tratamiento, es una sensación transitoria, más fuerte para unas personas que para otras. Hay personas sensibles a las variaciones climáticas y ambientales y otras a las que éstas les pasan completamente desapercibidas o que, por el contrario, al llegar la primavera experimentan directamente una sensación de energía.

La astenia primaveral desaparece por sí sola después de unas semanas sin que tengamos que hacer absolutamente nada. Sencillamente, nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan un tiempo para readaptarse a las nuevas condiciones ambientales. Venimos de una larga temporada de letargo con frío y pocas horas de luz al día y ahora necesitamos un periodo de adaptación.

Sin embargo, si eres de las personas que lo pasan verdaderamente mal cuando ves que se acerca la primavera, puedes tomar ciertas medidas para minimizar los efectos de la astenia, como por ejemplo:

  • Mantener horarios regulares en el sueño y las comidas.
  • Llevar una vida ordenada con horarios fijos en las rutinas diarias.
  • Dormir siete horas como mínimo y levantarte a la misma hora tanto entre semana como el fin de semana.
  • Seguir una dieta sana y equilibrada.
  • Continuar practicando deporte (mejor al aire libre, ahora que el tiempo lo permite) y si no lo haces, empezar a hacer alguna actividad física moderada. Sal a dar un paseo diario y que te dé el sol.

Como puede verse, no todo el mundo salta de alegría cuando llega la primavera. No obstante, no es aconsejable tomar ningún suplemento o medicación para sentirse mejor, ya que se trata de algo transitorio. Date unas semanas y pasará. Y antes de tomar nada, consulta previamente con tu médico para que te recomiende lo más conveniente.

Si notas que pasan las semanas y esa sensación de cansancio y decaimiento no desaparece, visita a tu médico de cabecera para que valore si se trata de otro trastorno distinto que pueda tener una base depresiva.