Es recomendable acudir al médico de Atención Primaria para que valore la posibilidad de tener hipertensión arterial.

La presión arterial es la fuerza con la que sangre pasa por las arterias y depende de las contracciones que realiza el corazón. Se mide con dos parámetros,

  • La presión sistólica: es la fuerza que se hace al latir el corazón.
  • La presión diastólica:  es la que se hace cuando el corazón se para entre latido y latido.

Las cifras normales se sitúan entre 120 y 130 de presión sistólica y entre 80 y 70 de presión diastólica.

La hipertensión arterial

Uno de los grandes problemas que presenta la hipertensión arterial es que es una patología silente, es decir que no producen síntomas evidentes hasta que no se han elevado considerablemente los siguientes síntomas:

  • Fuertes dolores de cabeza
  • Cansancio
  • Problemas visuales
  • Problemas para respirar
  • Arritmias
  • Sentir latidos en el pecho, en el cuello y en la cabeza

El diagnóstico

La forma de saberlo es tomando la presión, lo cual se puede hacer con distintos dispositivos.  El más común en las consultas es el esfigmomanómetro de aire, con el que se mide la presión en el brazo.

 El médico o el personal de enfermería coloca un manguito en el brazo que se infla hasta llegar a 180 mmHg o más.

Se coloca el fonendo en el hueco del codo y se va desinflando el manguito hasta que empieza a latir. A partir de ahí se cuenta hasta que deja de escucharse el latido y así se tendrá la medición de la sistólica y de la diastólica.

Para hacer una buena medición de la presión arterial, se deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Estar relajado
  • No tener nada en el brazo que ejerza presión
  • Hay que estar sentado con las piernas sin cruzar
  • Estar sin comer ni beber al menos 30 minutos antes de tomar la presión arterial
  • No tener ganas de orinar

Tratamiento para la hipertensión

Si la medición de la presión arterial pone de manifiesto la presencia de hipertensión arterial se deben tomar de inmediato medidas para reducir esas cifras.

Lo primero que hay que hacer es adoptar un estilo de vida saludable, reducir el consumo de sal y hacer ejercicio de forma regular.

Si con estas medidas no se reducen las cifras de la hipertensión arterial, el médico valorará la posibilidad de empezar el tratamiento con un antihipertensivo.

Existen muchas familias de estos medicamentos en el mercado.

Cada persona, dependiendo de sus características, necesitará uno u otro, o la combinación de varios. Lo importante es mantener a raya la hipertensión arterial, porque eleva el riesgo de tener un infarto agudo de miocardio o un ictus.