El ictus es la enfermedad neurológica que más ha evolucionado en cuanto a terapéutica en la última década. Ya no es esa trombosis cerebral, viejo fantasma de la Neurología, que se dejaba ahí, que se sufría en silencio y sobre la que poco se podía hacer. Ahora hay salida, hay solución, procurando tratarlo antes de que suceda y sin olvidar que tenemos una gran variedad de armas terapéuticas que van desde la fibrinólisis hasta la trombectomía mecánica y la neurorrehabilitación. Y que es preciso que la sociedad advierta la existencia del ictus para recurrir de inmediato a la urgencia hospitalaria.

Prevención ictus

El gran cambio en el abordaje del ictus se ha producido gracias al conocimiento sobre los factores de riesgo cardiovascular, que han transformado por completo la visión que teníamos de esta enfermedad. El tratamiento de la tensión arterial, el control de la obesidad, no excederse con el alcohol, eliminar el tabaco y hacer ejercicio físico son opciones determinantes para mejorar el flujo arterial. Porque, aunque el cerebro pesa solo un kilo y medio, consume el 20 por ciento de la energía que precisa todo el organismo. Y es muy exigente en cuanto a necesidades metabólicas, de oxígeno y de glucosa. Por eso hay que procurar tener las arterias lo más limpias posibles, previniendo factores de riesgo y actuar antes de que ocurra el ictus.

Actuar ante un ictus cerebral

Pero cuando sucede, hay que saber también que es posible actuar. En el ictus cerebral, el tiempo es cerebro y la actuación rápida y coordinada es esencial. Hay que acudir inmediatamente al hospital para recibir una respuesta asistencial coordinada, por parte de neurólogos, neurorradiólogos –que son los que aplican la fibrinólisis-, neurorradiólogos intervencionistas, neurocirujanos, neurorrehabilitadores, neuropsicólogos y equipos de enfermería. Y si quedan secuelas, para tratarlas existen las técnicas de neurorrehabilitación, que están muy desarrolladas: ya no solo consisten en mover una pierna o un brazo, ahora ya es posible actuar contra la espasticidad, sobre el equilibrio, con la coordinación, mejorando los reflejos de postura, la propiacepción, en definitiva, los elementos que a un individuo le hacen vivir.

Código ictus

La aparición del código ictus, un procedimiento de actuación sanitaria para hacer frente a la enfermedad, ha supuesto un antes y un después en el desarrollo de la Neurología. Sin duda, es posible hablar ya de una era pre código ictus y otra post código ictus. Ahora el paciente puede saber qué le está pasando cuando experimente alguno de los síntomas: cuando de manera abrupta pierda fuerza en un brazo o en una pierna; cuando sufra un dolor de cabeza absolutamente diferente a todos; cuando pierda visión por uno o dos ojos; cuando se altere el lenguaje que emite, siempre de manera repentina. Entonces, hay que acudir inmediatamente a un hospital. Allí le espera un equipo multidisciplinar de profesionales que saben qué es lo que hay que hacer en cada momento y que actúan en esos primeros momentos claves para posibilitar la salvación del paciente, para que no quede con una hemiplejia o cualquier otra secuela severa.

Unidad de ictus

El Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela dispone de una unidad de ictus con casi doce años de trayectoria. Fue la primera que se creó en el ámbito de la sanidad privada y un ejemplo en cuanto a tratamiento verdaderamente específico y diferenciado, donde el paciente se convierte en el centro del trabajo coordinado de neurólogos y otros especialistas igualmente implicados.