La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa parasitaria causada por el parasito toxoplasma gondii. Esta enfermedad puede afectar tanto a personas como a animales (gatos y animales de granja).

Contagio de la toxoplasmosis

La enfermedad de la toxoplasmosis  puede contraerse de múltiples formas: teniendo contacto con animales infectados o con sus excrementos, comiendo carne de cerdo o cordero cruda o poco hecha que pueda contener el parásito, o bebiendo agua contaminada (no potable). Se recomienda lavarse adecuadamente las manos cuando se manipulen alimentos, lavar concienzudamente las frutas y verduras y utilizar guantes cuando se trabaje la tierra o se cambie la de la caja de los gatos.

Hay que evitar cualquier contacto directo con los excrementos del animal.

Hay personas con más riesgo de sufrirla que otras, la infección es asintomática en más del 80% de los casos. Entre las posibles manifestaciones clínicas se incluyen,:la aparición de fiebre, dolor de las articulaciones o de la musculatura, dolor de cabeza, dolor de garganta, ganglios palpables, generaqlmente cervicales. En  menos de un 10% puede aparecer unas lesiones cutáneas, tampoco es muy común que provoque infección de la retina, del corazón, del hígado o del cerebro.

Tipos 

Asimismo, existen varios tipos de toxoplasmosis:

  • La toxoplasmosis congénita: afecta a los bebés recién nacidos que han contraído la infección durante el embarazo a través de la placenta. Las consecuencias para el feto pueden ser muy graves, ya que puede presentar un tamaño anormal del cerebro, ictericia, anemia y en el peor de los casos puede tener anomalías graves en el sistema nervioso, retraso mental, pérdida de audición y daño ocular. El control de la toxoplasmosis a lo largo del embarazo es muy importante, ya que estos riesgos se pueden reducir con el tratamiento adecuado.
  • La toxoplasmosis en pacientes inmunodeprimidos: la desarrollan personas con sistemas inmunes debilitados o comprometidos como, por ejemplo, los enfermos con sida. La infección puede afectar al cerebro, pulmones, ojos, músculos, corazón y hígado.

Tratamiento

El diagnóstico de la toxoplasmosis se realiza a través de un análisis de sangre y el tratamiento consiste en la administración de antibióticos.

  • En los pacientes asintomáticos con un sistema inmune fuerte no se suele dar ningún tratamiento, pues la toxoplasmosis remite por sí sola al cabo de unas pocas semanas sin secuelas.
  • En los pacientes con un sistema inmune débil se administra una combinación de fármacos.
  • En la mujer embarazada se trata con antibiótico hasta el parto.