Cómo funciona nuestro cerebro cuando vemos series

El modo de ver las series de televisión ha cambiado y ya no se visiona un capítulo a la semana. Con las plataformas de contenido a la carta, tenemos a nuestro alcance la serie completa que queramos y podemos verla cuando nos apetezca. De hecho, los “maratones” de series son un plan habitual de fin de semana. ¿Por qué nos enganchamos a las series? Porque al verlas nuestro cerebro segrega dopamina, una hormona que da placer pero que también provoca adicciones, lo que hace que veamos un episodio tras otro sin parar. Es más, al ver nuestra serie favorita, nuestro cerebro experimenta una situación similar a cuando se producen otras adicciones.

La dopamina: “la recompensa natural”

La dopamina ofrece al organismo una recompensa natural, produce placer que se puede mantener en la medida en que estamos viendo una serie, que es la que hace que sigamos segregando la hormona. Por eso, es importante tener cuidado y no caer en la adicción marcándose unos límites, similares a los que hay que tener a la hora de utilizar los dispositivos electrónicos.

Formas de percibir una serie

Crear una fantasía

Otra situación que puede darse a la hora de ver series de forma incontrolada es crear una fantasía en la que se incluyan la persona y las experiencias que viven los personajes, creando una “burbuja” frente a la realidad exterior. Cuando alguien siente que debe enfrentarse a situaciones sociales que le sobrepasan y no cuenta con los recursos adecuados, es más probable que se identifique de manera exagerada con un personaje, imaginando vivir su vida, e incluso llegando a sentirse en su imaginación parte de su entorno.

Vínculos con los personajes

Hay varias formas en las que nos podemos establecer un estrecho vínculo con un personaje concreto de la serie, que normalmente es el que pasa a convertirse en nuestro favorito.

Identificación

Es cuando las circunstancias personales, la vida que lleva, lo que hace, su carácter e incluso su forma de vestir, hace que nos identifiquemos completamente con un personaje, que realmente nos veamos a nosotros mismos en él. Por eso, las series incluyen a personajes de lo más variado para aumentar la probabilidad de identificación con alguno de ellos.

Identificación de deseos

Trasladamos lo que queremos en nuestra vida a nuestro personaje de la serie. Queremos vivir a través de él lo que no podemos vivir en la vida real. Si nos identificamos con una forma de vida estupenda, de éxito y de prestigio, se produce una sensación de placer cuando vemos la serie.

Interacción parasocial

Se produce cuando sentimos una conexión específica con un actor determinado. Si alguna vez has pensando que tú y tu personaje favorito podríais ser amigos en la vida real, puedes haber establecido un interacción parasocial con él, porque llegas a pensar que entiendes perfectamente cómo se siente ante una situación y crees que podrías ayudarle a resolverla.

Después de ver la serie

También tienes que saber que cuando terminamos de ver un capítulo de una serie, nuestro cerebro puede registrar el proceso como si hubiéramos concluido con éxito una tarea establecida, lo que también nos produce una sensación de placer y volvemos a segregar dopamina. Entramos en un proceso de retroalimentación propio de una adicción.
Con todos estos datos, quizás la adicción a las series llegue a incluirse en el futuro en la lista de nuevas adicciones. Y no debemos olvidar que los dispositivos electrónicos móviles son los que permiten que tengamos acceso a ese contenido visual a todas horas y en cualquier sitio, por lo tanto, es fundamental regular su uso también.