La pérdida de audición relacionada con el envejecimiento llamada presbiacusia, no es una enfermedad sino consecuencia del deterioro natural del sistema auditivo y puede ir acompañado de acúfenos (zumbidos en los oídos, sensación de vértigo o inestabilidad).

Pérdida de audición

Pérdida de audición por envejecimiento

La pérdida de audición debida al envejecimiento no se puede prevenir.

No existe tratamiento farmacológico y no se puede recuperar la audición perdida. En el caso de sufrir acúfenos se pueden administrar fármacos vasodilatadores para mejorar el riego sanguíneo y aliviar un poco los zumbidos.

Pérdida de audición por enfermedad

La pérdida de audición también puede deberse a una enfermedad, como puede ser un tumor.

Sí se considera una enfermedad cuando esta pérdida se produce antes de los 50 años.

Puede dar lugar a pérdida de audición algo tan sencillo como un tapón de cera que bloquea el conducto auditivo, la exposición a ruidos fuertes, o bien por escuchar música muy alta, incluso por el uso prolongado de fármacos, o por tener líquido en el oído medio.

Pérdida de audición por ruido

La pérdida de audición inducida por el ruido es cada vez más frecuente y es el único tipo de pérdida de oído que se puede prevenir, salvo cuando ocurre por un hecho excepcional, como una explosión o un disparo.

Diagnóstico

El diagnóstico se realizar mediante una prueba llamada audiometría, que se puede complementar con un audiograma y un examen completo del oído externo y medio para descartar otras patologías.

El audiograma

El audiograma casi siempre implica el bloqueo de un oído y evalúa la capacidad para escuchar palabras habladas o el sonido del tictac de un reloj. Los resultados se reflejan después en un gráfico que presenta una descripción detallada de la capacidad auditiva del paciente.

La audiometría

La audiometría proporciona una medición más precisa de la audición y evalúa la capacidad que tenemos para escuchar sonidos, que varían según la intensidad (el volumen) y el tono (agudo o grave), y se realiza mediante un dispositivo llamado audiómetro que produce sonidos a diferentes frecuencias y volúmenes.

Estos sonidos se transmiten a través de auriculares conectados al audiómetro para evaluar la vía aérea y también a través de un zumbador colocado sobre la mastoides (hueso situado detrás del oído) para valorar la conducción ósea. Al paciente se le pide que levante la mano o presione un botón cuando escuche el sonido.

Tipos de audiometría

  • Audiometría tonal, que determina el umbral auditivo de una persona, si existe o no hipoacusia, su gravedad y el tipo de la misma.
  • Audiometría vocal, que valora la comprensión del lenguaje (inteligibilidad) y la pérdida de discriminación de palabras (comprensión).