El sueño es un proceso complejo y activo que es muy importante para el normal funcionamiento del organismo y mantener una salud física y mental. Las necesidades del sueño varían en función de la edad, y durante el sueño se realizan funciones muy importantes, como la producción de determinadas hormonas, como la hormona del crecimiento, o determinados procesos cerebrales que favorecen la memorización de la información.

La falta de sueño puede provocar alteraciones en las emociones, en las funciones cognitivas, incluso suponer un factor de riesgo para enfermedades importantes como la diabetes o enfermedades cardiovasculares.

¿Cuántas horas hay que dormir para tener un sueño saludable?

Basándonos en información publicada por la Sociedad Española del Sueño, las necesidades del sueño varían en función de la edad. Por ejemplo, de 0 a 3 meses de edad las necesidades oscilan entre 14 y 17 horas al día.

Estas horas de sueño van disminuyendo a medida que avanza la edad, de manera que los escolares deben dormir en torno a 9 y 11 horas en la adolescencia, y un adulto joven unas 8-9 horas.

Es importante mencionar que en los adolescentes la producción de melatonina, que es la sustancia que hace que aparezca el sueño y se mantenga el sueño en el organismo, se produce más tarde. Con lo cual suelen tener seño más tarde, dificultando – teniendo que madrugar por la mañana para ir a clase – por tanto, que tienen unas horas adecuadas del sueño. Se ha planteado incluso que estrategia para retrasar el inicio de las clases sería adecuada. En la edad adulta, habitualmente se duerme, o lo saludable es dormir entre 7 y 8 horas, o por lo menos lo que se recomienda según las necesidades de un adulto, habitualmente suele estar de media en 7 horas. Esta necesidad se mantiene hasta en edades avanzadas, por encima de 65 años. No es cierto que los ancianos necesitan dormir menos tiempo, lo que ocurre es que el sueño suele ser de peor calidad, por ejemplo, con más despertares durante la noche.

Trastornos del sueño: tipos

Siguiendo la clasificación internacional de los trastornos del sueño, podemos hablar del insomnio y de los trastornos respiratorios durante el sueño. Estos dos tipos de trastorno de sueño sean los más frecuentes.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de trastornos respiratorios durante el sueño? Como el propio nombre indica, se produce alguna alteración de la respiración mientras dormimos. El más frecuente es el síndrome de apnea obstructiva del sueño. Lo que ocurre es que se producen más apneas, apneas en que nos quedamos sin respirar unos segundos, de lo que es normal en un sueño fisiológico. Eso hace que se produzcan interrupciones del sueño durante la noche y que sea un sueño no reparador y que al día siguiente estemos cansados, somnolientos y además aumenta el riesgo cardiovascular, por tanto, es muy importante diagnosticarlo y tratarlo adecuadamente. También siguiendo la clasificación internacional de los trastornos del sueño, podemos hablar de alteraciones del ritmo circadiano, es decir que se altera el ritmo del sueño. Como por ejemplo ocurre en los trabajos por turnos, o bien nos entra el sueño muy tarde de tal manera que nos despertamos muy tarde por la mañana, o bien al contrario, nos entra el sueño muy temprano – a última hora de la tarde incluso, y se producen despertares durante la madrugada. También podemos hablar de los trastornos de hipersomnolencia central, en los que se produce una somnolencia excesiva durante el día, como ocurre en la narcolepsia – en la que se producen verdaderos ataques de sueño durante el día. También hablamos de parasomnias. Las parasomnias son trastornos que se producen durante el sueño, muchas veces con alteraciones de la conducta visibles, como ocurre en el sonambulismo – nos levantamos estando dormidos. O los trastornos de conducta asociados al sueño REM, que lo que se produce es que, durante una fase del sueño, que es el sueño REM, se realiza una serie de movimientos como si se escenificara lo que se está soñando. También podemos hablar dentro de la clasificación internacional de los trastornos del sueño de alteraciones de los movimientos durante el sueño. Uno de los trastornos más frecuentes es el síndrome de piernas inquietas, que básicamente consiste en que existen molestias que pueden ser de distinto tipo, ardor, dolor, fundamentalmente en reposo, mientras la persona está intentando quedarse dormida y que cede por completo con los movimientos. Por tanto, se produce una especie de necesidad imperiosa de mover las piernas y por tanto se llama síndrome de las piernas inquietas. También hay otro cuadro que consiste en trastornos periódicos de las piernas durante el sueño. Se producen trastornos periódicos con una periodicidad determinada, generalmente de uno de los pies, que produce despertares, micro despertares, el sueño se interrumpe, es de mala calidad y al día siguiente cansancio y somnolencia. En definitiva, existen muchos trastornos del sueño, pero es importante destacar que en todos ellos siempre se pueden adaptar medidas terapéuticas, para mejorarlos o incluso que desaparezcan. Estas medidas en unos casos son farmacológicas, en otros no farmacológicas o ambas.

¿Cómo diagnosticamos los distintos trastornos del sueño?

Para realizar un diagnóstico es fundamental una historia clínica completa y una exploración física completa. Es decir, es muy importante hacer una entrevista que incluya toda la información relevante acerca de enfermedades, antecedentes personales y sobre todo detallar muy bien los síntomas que la persona padece. En dicha historia clínica nos apoyamos también en la aplicación de determinados cuestionarios y, además, algunas escalas. Es decir, si nos dice la persona que tiene mucha somnolencia durante el día, hay alguna escala que nos permite de alguna manera cuantificar y ver si esa somnolencia durante el día es excesiva. También es muy útil realizar un calendario del sueño para ver exactamente cómo se duerme cada día, por ejemplo a lo largo de un mes. Para alcanzar un diagnóstico más preciso, puede ser necesario la realización de determinadas pruebas de sueño. Se llama polisomnografía del sueño nocturno aquella prueba que consiste en registrar una serie de parámetros que nos permiten ver la actividad cerebral durante el sueño, ver si hay alteraciones de respiración durante el sueño, ver si hay determinados o excesivos movimientos durante el sueño. Esta polisomnografía del sueño nocturno consiste en pasar una noche en un centro, se colocan un montón de cables, de sensores en el cuero cabelludo, en alguna de las extremidades, se realiza determinación de la saturación de oxígeno en sangre y registran toda esta serie de parámetros a lo largo de toda una noche. En algunos casos puede ser preciso realizar una prueba con video, lo que llamamos un videoelectroencefalograma, en el que además de registrar todos estos parámetros se puede registrar con más exactitud la función cerebral, colocando más electrodos, siguiendo un montaje de electroencefalografía, y además grabar con video de tal manera que podemos ver si existe algún movimiento durante la noche, ver cómo es ese movimiento y si se correlaciona con alguno de los parámetros que se registran, por ejemplo con el electroencefalograma. Para el diagnóstico de algunas patologías es necesario realizar alguna otra prueba. Por ejemplo, en la narcolepsia, se realiza un test que se llama test de latencias múltiples, que consiste básicamente en realizar el registro a lo largo de distintas siestas a lo largo de una mañana y ver si aparece fundamentalmente una fase del sueño, que es la fase del sueño REM, siempre precedido la noche anterior una polisomnografía de sueño nocturno para ver si el sueño ha sido adecuado. Por último, también cabe destacar que para el diagnóstico del síndrome de apnea del sueño, que es una patología muy frecuente, además de la polisomnografía del sueño nocturno se puede utilizar en algunos casos una poligrafía respiratoria, que es como una prueba más sencilla. De tal manera que en el domicilio, no en el centro, se puede registrar simplemente la actividad respiratoria y el nivel de oxígeno en sangre y puede ser suficiente para alcanzar un diagnóstico.

¿Qué es el insomnio?

El insomnio se define como la dificultad para conciliar t mantener el sueño o cuando se producen despertares muy precoces. De tal manera que esto incide en el rendimiento adecuado del individuo al día siguiente, bien porque se produzca cansancio excesivo, somnolencia o alteraciones cognitivas y alteraciones del humor. Por tanto, no podemos hablar del insomnio solamente cuando simplemente se duerman pocas horas porque es algo más que eso. Un individuo puede dormir no muchas horas al día, aunque lo más adecuado un adulto es dormir en una media de 7 horas, pero hay personas que a veces no llegan a esas 7 horas de media, pero al día siguiente están bien con lo cual no podemos hablar con insomnio y, al contrario, personas que duermen incluso más de 7 u 8 horas al día, pero al día siguiente tienen sensación de no haber tenido un descanso adecuado durante la noche. En este caso hablaríamos de insomnio.

¿Qué es la hipersomnia diurna y qué lo causa?

Hablamos de hipersomnia diurna cuando existe una somnolencia excesiva durante el día y la persona se queda dormida y con excesiva facilidad en circunstancias en las que no debiera quedarse dormida, por ejemplo en un lugar público o incluso conduciendo, viendo la televisión o leyendo simplemente. La causa más frecuente, no sé si la más frecuente pero la primera causa en la que debemos pensar cuando una persona presenta hipersomnia diurna, es en que el descanso nocturno no sea adecuado. Si existe en una dificultad para conciliar el sueño, para mantenerlo porque haya muchos despertares por la noche un despertar excesivamente precoz, puede hacer que al día siguiente el sueño entre con excesiva facilidad y haya una hipersomnia. Por tanto, lo primero si existe un insomnio es tratarlo. Existen otros trastornos del sueño que cursan con dicha hipersomnia diurna. Uno de ellos y bastante frecuente es del síndrome de apnea obstructiva del sueño. ¿Qué ocurre en este trastorno? Se producen excesivas apneas durante el sueño, apnea es que nos quedamos unos segundos sin respirar, esto es normal que ocurra en un sueño fisiológico, pero si ocurre un número excesivo de veces, lo que ocurre es que se producen despertares, a veces incluso micro despertares, se produce un sueño de mala calidad, de tal manera que, aunque el individuo haya dormido incluso a veces más de 7 u 8 horas, este sueño es de muy mala calidad, no existe un adecuado descanso nocturno y al día siguiente duerme con excesiva facilidad. Otros trastornos que cursan con hipersomnia diurna son la narcolepsia, en la que se producen verdaderos ataques de sueño durante el día y, además, cuando se realizan los test diagnósticos que se deben realizar como test de latencias múltiples, para diagnosticar la narcolepsia lo que se evidencia es que se entra con mucha facilidad en una de las fases del sueño, la fase del sueño REM. Probablemente es la característica fundamental de la narcolepsia. Otro tipo de hipersomnia diurna es lo que denominamos la hipersomnia diurna idiopática, es decir que no hay una causa clara, simplemente hay una somnolencia excesiva durante día. Es muy importante diagnosticar cuál es la causa de la persona para instaurar el tratamiento más adecuado

¿Qué es la higiene del sueño?

La higiene del sueño es un conjunto de comportamientos y recomendaciones ambientales destinados a promover un sueño saludable. Inicialmente se crearon para el tratamiento del insomnio leve a moderado, pero realmente son pautas, recomendaciones que toda la población debería seguir para tener un sueño lo más saludable posible. Fundamentalmente consiste en limitar el sueño durante el día que las siestas sean cortas, como mucho 30 minutos después de comer, mantener un ritmo del sueño regular, evitar excitantes durante el día como la cafeína o la teína, realizar ejercicio físico pero el preferiblemente por la mañana en continua hora de la tarde, también evitar dispositivos electrónicos en la cama. En fin, una serie de normas destinadas a promover el sueño saludable.

¿Cuál es el tratamiento del insomnio crónico?

La relación entre las pautas de higiene del sueño y la mejoría de la calidad del sueño parece clara, sin embargo, habitualmente para el tratamiento del insomnio crónico no suele ser suficiente con aplicar las pautas de higiene del sueño. Se necesita otra serie de medidas no farmacológicas, que además debe ser la base del tratamiento del insomnio crónico – la base del tratamiento del insomnio crónico es el tratamiento no farmacológico – mediante pues técnicas cognitivo conductuales aplicadas por psicólogos expertos, también estrategias como la limitación del tiempo en cama, en fin, una serie de tratamientos que deben ser guiados por psicología. En este punto es importante mencionar que el tratamiento del insomnio crónico no debe basarse en inductores del sueño, que solamente deben utilizarse en casos puntuales, muy concretos, por escasos días. Entre otras cosas porque a largo plazo en estos fármacos habitualmente tienen lo que se llama el fenómeno de tolerancia, es decir que se precisa aumentar la dosis para conseguir el mismo efecto. Por tanto recomendamos que para el insomnio crónico se utilicen estrategias no farmacológicas. Sí que durante algo más de tiempo se pueden recurrir a tratamientos como la melatonina que fundamentalmente, aunque también puede utilizarse en el insomnio, es especialmente eficaz en las alteraciones del ritmo circadiano, como el jet lag o las alteraciones del sueño del trabajo por turnos.

¿Qué es una Unidad del Sueño?

Una unidad del sueño, en términos generales, podemos decir que es una unidad asistencial multidisciplinar en la que trabajan en equipo, diversas especialidades, como neurología, neumología, neurofisiología clínica, pediatría en el caso de los niños, otorrinolaringología, cirugía maxilofacial junto con profesionales de enfermería y psicólogos, psiquiatras. Además de realizar una evaluación clínica adecuada de los diversos trastornos del sueño en la unidad del sueño se realizan pruebas diagnósticas como la polisomnografía. Con todo ello. la información clínica de las pruebas complementarias. lo que se pretende es alcanzar un diagnóstico lo más preciso posible hacer el seguimiento más adecuado y el tratamiento mejor para cada uno de los pacientes y cada una de las patologías

¿Cuál es el tratamiento del Síndrome de apnea obstructiva del sueño?

Lo primer es decir que, en caso de existir sobrepeso, se debe adelgazar y alcanzar el normo peso porque con eso puede ser suficiente para tratar los casos leves o muy leves. Sin embargo, en la mayor parte de los casos es preciso poner algún tipo de tratamiento, que suele ser dormir con un dispositivo denominado CPAP. El CPAP lo que hace es que infunde aire a una determinada presión, de tal manera que las vías respiratorias superiores no se cierren, qué es lo que produce la apnea, es decir que nos quedemos sin respirar durante unos segundos. Consiste este dispositivo en una máquina, una caja que no es muy grande – que se puede llevar a cualquier sitio y por tanto la podemos utilizar aunque no durmamos en casa, tampoco hace mucho ruido – con un tubo conectado a una mascarilla que es lo que aplicamos en la cara. Hay muchos modelos de mascarilla, incluso algún modelo que se coloca directamente en las fosas nasales de tal manera que la persona pueda encontrar el modelo que mejor se adapte a sus necesidades y le resulte más confortable. Además del tratamiento con CPAP, los casos leves del síndrome de apnea del sueño se pueden tratar con un dispositivo de avance mandibular, denominado DAM. Consiste en un aparato que se coloca en la boca y lo que hace es que avanza la mandíbula un poco y hace que la vía respiratoria al estar tumbado no se colapse, no se cierre, y no se produzcan las apneas. Hay que decir también que en casos muy concretos puede ser preciso la cirugía para un tratamiento adecuado del síndrome de apnea obstructiva del sueño.