La incontinencia urinaria consiste en la pérdida involuntaria de la orina, que puede ser de apenas unas gotas hasta un chorro, lo que supone un problema no solo higiénico sino también social y psicológico, ya que influye en el ánimo de quien la sufre y deteriora su calidad de vida.

Causas

La incontinencia urinaria es la consecuencia de una alteración en el mecanismo de micción‑continencia de la orina en la vejiga.

Afecta tanto a niños como a mujeres, y también a los hombres con problemas de próstata.

El embarazo y el parto, que tienen gran impacto sobre el suelo pélvico

A las mujeres se les recomienda no hacer fuerza al orinar para evitar dañar los músculos del suelo pélvico y realizar los ejercicios de Kegel para fortalecerlos.

También afecta a las enfermedades neurológicas (Parkinson, esclerosis múltiple y lesión medular), suelen ser factores de riesgo habituales de incontinencia urinaria.

En ningún caso se debe dejar de tomar líquidos para intentar evitar la incontinencia, pero sí intentar beber más cantidad durante la mañana y disminuir la ingesta a lo largo del día.

Tipos de incontinencia urinaria

  • Incontinencia de esfuerzo: se produce al toser, reír, estornudar o realizar algún esfuerzo. Es la más común en mujeres menores de 60 años y se produce por la presión abdominal que se ejerce al realizar estas acciones.
  • Incontinencia de urgencia: se produce por la necesidad urgente y repentina de orinar y afecta principalmente a mujeres postmenopáusicas.
  • Incontinencia mixta: en este tipo se dan al mismo tiempo la urgencia miccional y la de esfuerzo, y es más frecuente en personas mayores.
  • Incontinencia por rebosamiento: consiste en un goteo continuo por un vaciado incompleto de la vejiga. Afecta especialmente a los hombres.

Diagnóstico

Para diagnosticar la incontinencia urinaria el especialista realiza una exploración física, un análisis de sangre, una radiografía y estudios urodinámicos. Además, tendrá en cuenta si el paciente toma alguna medicación, ya que ciertos fármacos pueden causar o agravar la incontinencia.

Productos como los pañales, las compresas o la ropa interior absorbente pueden ser de ayuda para las personas con incontinencia.

Pero también puede tratarse con fármacos y con cirugía, lo que mejora considerablemente la seguridad y la calidad de vida de las personas que la sufren. Por ello, es importante acudir al especialista ante los primeros síntomas para que valore el caso y puede determinar cuál es el tratamiento más adecuado para mejorar este trastorno.