¿Sufres de piernas cansadas, calambres musculares, hormigueo, dolor al caminar? Estos son algunos de los síntomas más frecuentes de la insuficiencia venosa. Las varices pueden suponer un deterioro importante en la calidad de vida de quienes las padecen, a continuación te contamos todo lo que necesitas saber sobre las varices y cómo tratarlas:

1. ¿Qué son las varices?

La aparición de las varices se debe a la incapacidad de las venas de las piernas para realizar eficientemente el retorno venoso hasta el corazón. Las paredes de las venas tienen unas válvulas diminutas que se abren y se cierran y que, controlando la presión y el flujo de la sangre y ayudadas por los músculos, impulsan la sangre hasta el corazón. Sin embargo, si las venas pierden elasticidad y se deforman, estas válvulas no cierran bien, y la sangre, atraída por la fuerza de la gravedad, se acumula en las piernas. Cuando la estructura de las venas de las piernas se debilita, el retorno venoso se dificulta y la sangre queda estancada en las venas. Si esta situación persiste en el tiempo, las venas aumentan de tamaño y se dilatan, apareciendo las conocidas varices.

Las arañas vasculares son varices, pero más pequeñas. También están más cerca de la superficie de la piel que las venas varicosas. A menudo, son de color rojo o azul y pueden parecerse a ramas de árboles o telas de araña con líneas cortas y dentadas. Se pueden encontrar en piernas, zonas faciales como en nariz, pómulos y en otras partes de la cara y pueden cubrir bien tanto una zona muy pequeña como muy grande de la piel.

2. ¿A quién afecta las varices?

La prevalencia de la insuficiencia venosa se da principalmente en mujeres, por una mayor predisposición hormonal que aumenta con la edad. Las venas varicosas afectan a la mitad de las personas de 50 años o más. No obstante, cada vez afecta a pacientes más jóvenes, debido principalmente a que esta patología tiene mucho que ver con el estilo de vida. Por eso es importante saber, que la aparición de varices no es solo una enfermedad propia de las personas mayores.

3. Factores de riesgo para la aparición de varices:

  • Componentes genéticos.
  • Exceso de peso.
  • Sedentarismo.
  • Exposición solar excesiva.
  • Mala alimentación.
  • Pasar mucho tiempo de pie o sentados.

4. Pautas para prevenir las varices o mejorarlas:

  • No permanecer de pie o sentado largos periodos de tiempo. Si debemos hacerlo por motivos de trabajo o viajes largos, tratar de mover frecuentemente los pies y las piernas, realizando giros con los tobillos.
  • Para aquellas personas que trabajen sentadas con el ordenador, es conveniente utilizar un reposapiés. Y durante la noche, mejor dormir con las piernas elevadas unos 15 cm.
  • Es recomendable hacer unos sencillos ejercicios todos los días con ligeros masajes en piernas y tobillos desde los pies hasta los muslos, mientras permanecemos tumbados para mejorar de la circulación venosa.
  • Podemos activar la circulación alternando duchas no excesivamente calientes (de 38º como máximo) con duchas frías en las piernas. Al finalizar, aplicaremos agua fría a las pantorrillas en sentido ascendente, para aliviar la sensación de pesadez.
  • Hay que evitar la ropa ceñida porque puede dificultar el retorno venoso desde las piernas al corazón. Además, conviene evitar toda fuente de calor (saunas, depilación mediante cera caliente, tomar el sol en las piernas, etc.) ya que estimula la dilatación de las venas y la aparición de varices.
  • Tanto el sobrepeso como el estreñimiento pueden afectar a la circulación, por lo que para prevenirlos, hay que seguir una dieta rica en fibra, frutas, verduras y cereales.
  • La práctica de las actividades físicas como la natación, caminar, el baile, la gimnasia y la bici favorecen el retorno venoso y benefician a la circulación de las piernas.
  • Junto a la alimentación y la práctica de algún tipo de deporte, igualmente debemos mantener unos hábitos sanos respeto al tabaco y alcohol.
  • También sería de gran utilidad en la mayoría de los casos el uso de las medias de compresión que actúan aproximando las paredes de las venas, de forma que facilitan que las válvulas cierren bien y que la sangre ascienda correctamente.

5. Tratamientos para eliminar las varices

Actualmente existen varios tratamientos para eliminar varices altamente eficaces, seguros y poco dolorosos que van a mejorar la apariencia estética de las piernas: en las venas azuladas más gruesas se aplica por inyección una sustancia esclerosante, y para las lesiones de tono más rojizo y menos importantes se tratan con un láser específico.

  • La escleroterapia es el tratamiento más común para tratar las arañas vasculares y las varices. El médico utiliza una aguja fina para inyectar un medicamento esclerosante en la vena. Este producto químico hace que las paredes de las venas se inflamen, se peguen, y sellen; esto detiene el flujo de sangre y la vena se convierte en tejido de cicatriz. En pocas semanas, la vena se reabsorbe y desaparece. Este tratamiento no requiere anestesia y se puede realizar en la consulta médica, además se puede hacer vida normal inmediatamente después del tratamiento. A menudo es necesario repetir el tratamiento en la misma zona más de una vez. Los tratamientos se realizan cada 2, 4 o 6 semanas, y es recomendable utilizar medias de compresión después de la escleroterapia para ayudar con la curación y disminuir la inflamación.
  • El objetivo del láser es la eliminación del vaso sanguíneo por la fotocoagulación y fototermolisis a través de cada disparo, que va dirigiéndose hacia todo el trayecto del vaso elegido. Se trata de una técnica algo molesta, lo cual se evita parcialmente con la aplicación de anestésicos locales en forma de crema y de un sistema de refrigeración cutánea. Tras la sesión de láser obligadamente ocurre una pequeña inflamación en cada zona de disparo, que desaparece paulatinamente en poco tiempo. Debe evitarse la exposición al sol tras este tipo de sesiones y en caso necesario, con fotoprotección total.  El resultado de la laserterapia se aprecia a corto-medio plazo, cuando el organismo elimina la inflamación. Si la vena tratada se restablece y reaparece tras la sesión parcialmente, puede ser necesario un retoque varios meses después. Esto se debe habitualmente a que en muchas ocasiones está conectada a una red venosa reticular subyacente y se necesite más intensidad para su eliminación.