No cabe duda de que los productos de cosmética asiática están de moda, esta tendencia consiste en añadir multitud de productos a nuestra rutina de cuidado facial, con un exceso de limpieza, exfoliación, tonificación, mascarillas, contornos, hidratación y protección solar,

Utilizar productos cosméticos asiáticos puede saturar nuestra piel

La  cosmética asiática

Lo cierto es que la textura de nuestra piel es diferente a la asiática, la cosmética asiática se fundamenta en formar una capa que proteja la piel, aplicando para ello muchos productos de textura muy ligera y con siliconas para conseguir en la piel un efecto seda, claro y sin imperfecciones.

Nosotras, las caucásicas tenemos un tipo de piel distinta, por ello la cosmética asiática no es demasiado favorable para nuestro tipo de piel, te contamos algunos consejos para adoptar una rutina facial adecuada a tu tipo de piel.

Una buena rutina facial

Una buena rutina facial debe ser más simple que todo eso, pero no por ello menos efectiva.

Los tres pasos imprescindibles son: limpieza, tonificación e hidratación. A continuación te desarrollamos estos tres pasos

Por un lado, limpiar la piel en exceso puede irritar y dañar la capa natural de nuestra dermis, al igual que si utilizas jabones con un pH elevado.

Leche, aceite, o agua micelar

Lo más recomendable es utilizar productos específicos de limpieza para tu tipo de piel, ya sea en formato leche, aceite, o micelar y retirarlo después con agua, un algodón o una toalla húmeda. De esta manera, retiramos la primera capa de impurezas a causa de la polución, el maquillaje o la crema solar.

Tónico facial

La rutina debe continuar aplicando un tónico adecuado, muchas veces nos saltamos este paso quizás, por no entender bien su función. El tónico sirve básicamente para retirar los restos que hayan podido quedar del limpiador aplicado anteriormente, y sobre todo, sellar y preparar la piel para la hidratación.

Hidratación 

Hay que cerrar la rutina con una buena hidratación. A lo largo del día, nuestra piel va perdiendo agua que debemos reponer con la aplicación de una crema hidratante. Es importante tener en cuenta que según la estación del año, nuestra piel tendrá una u otras necesidades. Así, en la época de más calor las texturas deben ser menos untuosas que para el invierno, sin olvidar aplicar un protector solar todo el año, también en los días nublados.

Una rutina facial para cada edad

Por otro lado, nuestra piel no tiene las mismas necesidades con 20 años que cuando te acercas a los 40.

Con el tiempo perdemos sustancias esenciales como el ácido hialurónico y la vitamina C. Así, pasados los 30, es recomendable utilizar productos que contengan este tipo de nutrientes.

Ser constantes con esta sencilla rutina de cuidado facial, debería ser suficiente para mantener nuestra piel sana y bonita. Sin embargo, no hay que olvidar que cada tipo de piel tiene sus peculiaridades que deben ser analizadas por un médico especialista en medicina estética, para que pueda asesorarte sobre qué productos faciales son más adecuados.

Productos extra

Por último, siempre que nuestra piel esté sana, la aplicación de productos extra como las mascarillas o exfoliantes faciales, no tienen por qué dañar la piel, siempre que su uso se limite a una o dos veces a la semana para no debilitar la capa externa de la piel, que ayuda entre otras cosas, a protegerla ante los rayos UVA.