Aunque no lo creas, cómo aplicar las cremas faciales cada día es muy importante, no nos complicamos, cogemos una pequeña cantidad con los dedos, lo aplicamos hasta que la piel lo absorba y…¡Listo!

Sin embargo, puedes sacar mucho más partido a esta rutina siguiendo las técnicas que te contamos a continuación.

Cómo aplicar las cremas faciales 

¡Toma nota! porque aplicar tu hidratante puede convertirse, a partir de ahora, en uno de tus momentos de relax del día, además de ayudarte a conseguir mejores resultados a largo plazo:

En qué dirección se debe aplicar la hidratante

Las arrugas más frecuentes que aparecen en la frente son en sentido horizontal,  por lo tanto, en esta zona , es recomendable aplicar la crema en sentido vertical y ascendente, al igual que en el entrecejo.

En los pómulos, por el contrario, los movimientos se harán desde la parte inferior del pómulo hacia las sienes, con movimientos circulares, ascendentes y exteriores. ¡Aprovecha y masajea la zona! además de activar la circulación, te proporcionará una agradable sensación de relax.

Tanto en la parte inferior del rostro, como la zona superior del labio, los movimientos deberán ir desde la parte central hacia la izquierda y desde la parte central hacia la derecha con un movimiento horizontal. En la barbilla, los movimientos que se hagan deben ser siempre circulares hacia fuera y hacia ambos lados de la parte central de la barbilla.

El cuello también necesita que lo mimen

Cuando nos aplicamos nuestra hidratante habitual, no debemos olvidar el cuello. Esta zona también necesita hidratación, pues aquí también aparecen arrugas por el irremediable paso del tiempo.

Coge un poco de crema con los dedos y aplícalo con las dos manos realizando movimientos verticales hacia abajo, termina la rutina con pequeños toquecitos por todo el cuello, tamborileando los dedos. De esta manera te aseguras que tu piel absorbe bien la crema mientras te desprendes de la tensión acumulada con un agradable cosquilleo.

Ya sabes, cómo aplicar las cremas faciales pueden favorecer su correcta absorción, y por tanto, su efectividad a largo plazo.