“Si lo llego a saber antes”. Esta es la frase habitual en mi consulta tras el tratamiento de sudor excesivo de las axilas, palmas o plantas o hiperhidrosis. “La de tiempo que le he estado dando vueltas y lo sencillo que ha sido”. Pues sí, unas microinfiltraciones con toxina botulínica (bótox) en las zonas afectadas y problema resuelto durante todo el verano.

Normalmente son necesarias 2 sesiones al año, una cada 6 meses, para que estemos los 365 días sin preocuparnos del exceso de sudor ya que puede producir  un importante impacto en  calidad de vida: condiciona el tipo de ropa que nos ponemos para que no se noten las manchas de sudor, avergüenza dar un apretón de manos con las palmas húmedas, genera situaciones incómodas en exámenes porque se moja el papel y se escurre el bolígrafo, estropea la ropa y el calzado rápidamente y, en ocasiones, es una barrera para las relaciones interpersonales y afectivas. Y es que  la hiperhidrosis puede llegar a ser un problema importante que afecte directamente a nuestra vida diaria laboral, social y personal. Es un círculo vicioso: empiezo a sudar, me doy cuenta, me pongo más nervioso y sudo mucho más.

Os hago una pequeña descripción científica de esta enfermedad. La hiperhidrosis es una alteración que suele iniciarse en la infancia o la pubertad y que generalmente dura toda la vida si no se realiza ningún tratamiento. Según muchos estudios, se estima que el 3% de la población padece hiperhidrosis. Se cree que se produce por un sobreestímulo del sistema simpático, paralelo a la columna vertebral dentro del tórax, con independencia de la temperatura ambiental. Es una enfermedad que se caracteriza por un exceso de sudoración  y que en sus formas más severas puede provocar descamación, mal olor, irritación, hongos, etc.

Por ello, estos síntomas se pueden mitigar mediante un tratamiento de sudor excesivo, aplicando toxina botulínica ya que bloquea los mensajes procedentes de los nervios parasimpáticos que ordenan a las glándulas sudoríparas producir sudor. Con este procedimiento se logra la normalización del sudor axilar, palmar y plantar con gran eficacia y duración. Es el mejor tratamiento de sudor excesivo y devuelve la confianza y tranquilidad que supone controlar situaciones incómodas. Se realiza en consulta, poniendo previamente un anestésico local y suele durar alrededor de 20 minutos.

Si tienes este problema no dudes en consultarnos, valoraremos tu caso y te indicaremos la mejor solución.