La rinoplastia es la intervención quirúrgica que tiene como objetivo cambiar la forma de la nariz. Esto lo consigue modificando el esqueleto nasal, formado por huesos en su porción superior, fija, y cartílagos en su parte inferior, más móvil y elástica.

La nariz, por su situación central, juega un importante papel en la estética facial global. Así, una nariz demasiado grande o inestética, concentra tanto la atención visual, que resta el protagonismo a unos ojos bonitos. Al normalizarse dicha nariz, los ojos y pómulos se ven automáticamente realzados. Del mismo modo, una nariz demasiado larga por una punta nasal caída, esconde un labio superior que, al acortar la nariz hasta su tamaño ideal, recupera su relevancia.

La nariz desarrolla también importantes funciones en la respiración: la regulación del flujo aéreo que llegará al pulmón y el acondicionamiento de este aire mediante calentamiento, filtrado y humidificación. Por ello, los expertos consideran que la rinoplastia tiene finalidad estética, pero también funcional, en el sentido de preservar la función respiratoria nasal o restablecerla cuando esté pre-operatoriamente alterada por desviación nasal o problemas de insuficiencia valvular. Se han de obtener las modificaciones estéticas planeadas preservando y reforzando al máximo el esqueleto que va a formar la pirámide nasal modelada.

La septoplastia es la intervención destinada a corregir el tabique nasal, el cual es la pared que separa ambas fosas nasales. Ha de combinarse con la rinoplastia con frecuencia, para mejorar la función respiratoria y para corregir una nariz desviada, y entonces hablamos de rinoseptoplastia. Además, la septoplastia nos sirve para obtener injertos cartilaginosos cuando estos sean necesarios para reforzar o aumentar ciertas partes de la pirámide nasal, ya que para ello no deben usarse nunca materiales sintéticos porque suelen ser rechazados.

La rinoplastia es siempre una intervención personalizada, ya que no existe una única nariz que vaya bien a todos los pacientes. La nariz ideal en cada caso dependerá de muchos factores: del sexo del paciente, de su corpulencia, del resto de elementos faciales y también de los elementos constituyentes de la propia nariz. Por ello cada rinoplastia se ha de basar en un proyecto elaborado por el cirujano siempre teniendo en cuenta los deseos del paciente, proyecto que satisfaga a ambos, y que se concreta en las visitas previas basándose en modificiaciones sobre las fotos pre-operatorias.

La intervención se realiza con anestesia general o local con sedación, dependiendo de lo que se vaya a hacer. Puede durar entre 1 y 2 horas, y el post-operatorio no suele ser doloroso, sólo algo molesto por tener que respirar por la boca mientras se llevan tapones (entre 1 y 5 días). La recuperación para volver a trabajar de cara a público es entre 1 y 2 semanas. Es una operación con una tasa de satisfacción elevada.