El tratamiento conocido popularmente como “botox” consiste en la inyección de la toxina botulínica para la mejora de estética de las arrugas de la cara producidas por nuestros gestos.

Este tratamiento tan popular, amado y odiado casi por igual, generalmente por desconocimiento del mismo, comenzó a realizarse y fue autorizado por la FDA en 1989 para el tratamiento del blefaroespasmo y estrabismo. Los primeros estudios para medicina estética se realizaron entre 1990 y 1991, ya que al tratar la zona ocular, se apreció la disminución de las arrugas de la zona.

La Agencia Española del Medicamento autorizó la utilización de la toxina botulínica con fines estéticos a tres productos: Vistabel de Laboratorios Allergan, Azzalure de Laboratorios Galderma y Bocoture de Laboratorios Merz.

La toxina botulínica se utiliza en estética para la disminución de las arrugas producidas por el movimiento, ya que según la dosis utilizada o relaja o paraliza el músculo tratado, impidiendo su movilización, por lo que estas arrugas producidas por la expresión no aparecen. Por ejemplo todos conocemos las antiestéticas arrugas que aparecen en el entrecejo, dando la impresión de estar enfadados, se producen al contraer principalmente 3 músculos, que si los tratamos con botox no van a contraerse, impidiendo que se formen esas 2 arrugas verticales que aparecen entre las cejas.

La mayoría de los pacientes buscan un resultado natural, evidente pero discreto, no buscan una cara congelada, esto se consigue inyectando adecuadamente el producto y en las cantidades adecuadas. Si no se pone en la zona adecuada puede no conseguirse lo que pretendemos o elevar en exceso las cejas o que estas se bajen.

Los errores que tienen los pacientes en relación con el tratamiento con botox, muchas veces son producidos por errores de la prensa y de internet donde se analizan principalmente a actores, cuando aparecen más jóvenes y con los rasgos cambiados, no siendo producidos generalmente por la toxina botulínica, sino por otros tratamientos como puede ser un lifting, una rinoplastia, o la utilización de rellenos faciales.

Gente que aparece en internet con caras deformadas, no son producto de un tratamiento de botox, sino de la inyección de rellenos permanentes como puede ser la silicona, la cual puede originar la aparición de granulomas, produciendo caras y labios deformados.

El tratamiento de botox no rellena, lo que produce es una relajación del músculo por lo que al no contraerse, no se forman las arrugas.

El botox, no rellena, no aumenta los labios, ni los pómulos, sólo actúa sobre la mímica, pero tratando al paciente en las zonas y con las dosis adecuadas es el tratamiento más agradecido de la medicina estética.