Superar la barrera de los 40 años no debe cambiar nuestra forma de vida, de vestir y menos de sentir. Es una edad preciosa que tiene muchísimas cosas buenas, y aunque el paso del tiempo comience a reflejarse en nuestra piel, es posible disminuir esto si nos ponemos en las manos adecuadas.

Iluminar más nuestra cara sin perder expresión

Mejorar nuestra estética en esa etapa no significa cambiar nuestro rostro o figura para parecer otra persona o sentirnos como si tuviésemos 20 años, sino que debemos potenciar nuestra belleza natural sacando lo mejor de nosotras

¿Demasiadas marcadas las líneas de expresión en nuestra cara? Aunque son parte de los rasgos que definen nuestra personalidad, en ocasiones, puede resultarnos un poco antiestéticas, en ese caso, es una buena idea realizarnos un tratamiento con la toxina botulínica o botox que nos ayuda a suavizar las arrugas, una de las principales ventajas de este tratamiento es que no es invasivo y su efecto puede durar hasta los 6 meses.

¿Y si tenemos alguna mancha en la cara o pequeña cicatriz?

Esto es muy común, pero si notamos que se hace demasiado evidente, podemos consultar con nuestro dermatólogo para ver si nos recomienda eliminar esa mancha a través de algún  tratamiento facial, como puede ser el Láser Píxel o la luz pulsada IPL.

Rostro un poco apagado

Si nuestro problema es que notamos nuestro rostro un poco seco y flácido, a pesar de hidratarlo de forma regular, un tratamiento facial con vitaminas como es la mesoterapia nos irá genial para recuperar un rostro más terso y luminoso.

En definitiva, el paso del tiempo no debe asustarnos, solo debemos ser conscientes de que nuestro cuerpo tiene memoria y lo recuerda todo, por ello, cuanto más nos cuidemos,mejor nos sentiremos tanto por fuera como por dentro.