La fisioterapia para la artritis crónica es importante para evitar la pérdida de movilidad en los brotes agudos y procesos crónicos de esta enfermedad que causa dolor, hinchazón y rigidez. La artritis o inflamación de las articulaciones, que son el punto de unión de dos huesos, se puede manifestar en más de cien tipos.

El inicio de la enfermedad se puede dar entre los 25 y los 50 años y en proporción es mayor en el caso de las mujeres frente a los hombres.

Cómo combatir la artritis crónica

Los medicamentos, la cirugía, las férulas y aparatos ortopédicos pueden tratar de combatir la artritis. La fisioterapia para la artritis crónica, es también muy importante para evitar la pérdida de movilidad en épocas de brotes agudos, y procesos crónicos de esta enfermedad que causa dolor, hinchazón y rigidez.

Esta patología inflamatoria crónica de origen desconocido, pero en la que pueden influir los genes y el medio ambiente, debe ser abordada por un equipo multidisciplinar de profesionales entre los que figura el reumatólogo y también el fisioterapeuta, para adaptar la actividad y el cuidado físico a las circunstancias de cada paciente.

Fisioterapia para la artritis crónica

Entre las opciones terapéuticas aplicadas en la fisioterapia para la artritis crónica destacan:

  • Las aplicaciones de frío durante los brotes de dolor, y calor en las fases crónicas de la enfermedad. La aplicación de hielo puede utilizarse para calmar articulaciones calientes e hinchadas. Al usar calor se logra la analgesia, se alivia el espasmo muscular, y se obtiene elasticidad de las estructuras alrededor de las articulaciones.
  • La estimulación nerviosa eléctrica bajo la piel ayuda a aliviar el dolor. Se trata de un pequeño dispositivo electrónico que envía impulsos a las terminaciones nerviosas mediante almohadillas colocadas en la piel. Funciona bloqueando los mensajes de dolor en el cerebro y alterando la percepción del dolor.
  • La hidroterapia ha sido ampliamente utilizada a lo largo del tiempo para los pacientes de artritis crónica para fortalecer los músculos, aliviar el dolor de los espasmos musculares y mejorar el bienestar del paciente a través de la relajación. En casos de debilidad muscular o inflamación dolorosa de las articulaciones, el ejercicio en el agua puede mejorar el estado del paciente, ya que el peso del cuerpo en el agua puede decrecer de un 50 a un 90 por ciento. La terapia del agua tiene también un efecto sedante en el sistema nervioso central además de generar bienestar psíquico, ya que se suele asociar a un periodo de paréntesis de la rutina diaria.
  • Los masajes para ayudar a la relajación muscular, son una buena técnica de fisioterapia para la artritis crónica.

Ponerse en manos de un especialista en fisioterapia deportiva

El fisioterapeuta planifica el nivel de actividad del paciente con artritis crónica, con un equilibrio adecuado entre actividad y descanso, una vez evaluada la fuerza muscular y el rango de movimiento en las articulaciones.

Enseña ejercicios para realizar en casa y educa al paciente en la higiene postural y los mecanismos del cuerpo para realizar las actividades diarias de tal modo que se alivie el dolor y se mejore la función física.

Es importante hacer referencia a los entrenamientos de fuerza, que son tan importantes en las personas mayores que sufren esta enfermedad.

Es importante compartir con el especialista, las metas que el paciente quiere alcanzar en su mejora progresiva con la fisioterapia para la artritis crónica, como:

  •  Subir escaleras.
  • Practicar algún tipo de deporte.
  • Caminar.
  • Realizar actividades en el hogar o desarrollar el trabajo sin dolor.

Ser constante para mantener la actividad física a lo largo del tiempo es necesario, ya que la mejora de la estabilidad de las articulaciones y del estado muscular es gradual, y el cuerpo se hace más fuerte lentamente, con el paso del tiempo.

El ejercicio regular estimula la producción de endorfinas, hormonas que produce nuestro cuerpo, y que son responsables de nuestro bienestar y felicidad. Promueven la calma, reducen el dolor, mejoran el humor, potencian el sistema inmunitario y favorecen la satisfacción emocional y, con ello, la recuperación. Es importante aprender a escuchar nuestro cuerpo para abordar con éxito la artritis crónica con el objetivo de lograr el confort físico y mental.