Funciones de la próstata

La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que se encuentra debajo de la vejiga, justo delante del recto. Está compuesta por tejido muscular y glandular, y su función consiste en producir y almacenar el fluido que forma parte del esperma, facilitando su liberación durante la eyaculación.

Cirugía de próstata todo lo que debes saber para perderle el miedo

Se trata de un órgano que suele pasar desapercibido hasta que empieza a dar problemas, entre los que se encuentran las infecciones, las calcificaciones, la hiperplasia benigna de próstata o el cáncer.

De hecho, el cáncer de próstata es el tumor más frecuente en los hombres y la segunda causa de mortalidad, principalmente entre los mayores de 60 años. Las visitas periódicas al urólogo pueden ayudar a detectar y tratar de manera precoz cualquier problema de próstata.

Cirugía de próstata

El tratamiento de algunas de las enfermedades que afectan a la próstata, como el cáncer, implica realizar una intervención quirúrgica denominada prostatectomía, o cirugía de próstata, en la que se extrae parcial o totalmente la glándula.

Laparoscopia convencional

Hasta hace unos años esta intervención se hacía mediante cirugía abierta o laparoscopia convencional, lo que podía generar complicaciones de diversa consideración en el paciente. Con estas técnicas quirúrgicas se corría el riesgo de que los nervios y vasos sanguíneos que rodean la próstata se vieran dañados, causando incontinencia urinaria permanente e impotencia sexual.

Cirugía de próstata abierta

Si bien con la laparoscopia, en la que se realizan incisiones más pequeñas y es mucho menos invasiva que la cirugía de próstata abierta, disminuyen estas complicaciones, el riesgo sigue presente. Estos efectos adversos de la cirugía de próstata abierta, es que tienen un importante impacto en la calidad de vida de los pacientes y generan mucho temor e inquietud entre quienes se tienen que operar.

Cirugía Robótica

Actualmente, gracias a la cirugía robótica, ya no hay porqué temer a estas secuelas: su alta precisión reduce drásticamente el riesgo de incontinencia permanente y de impotencia.

El máximo exponente de la cirugía robótica en urología es el sistema quirúrgico Da Vinci, un sofisticado robot compuesto por una consola desde la que el cirujano maneja varios brazos robóticos con instrumental quirúrgico. Con este sistema las incisiones son mucho más pequeñas, los movimientos más precisos y se puede intervenir en zonas de difícil acceso.

Gracias a la visualización en 3D de alta definición y la gran maniobrabilidad del sistema, el cirujano tiene la seguridad de actuar solo sobre la zona afectada sin alterar el tejido sano circundante, de manera que el riesgo de causar daños que generen incontinencia permanente e impotencia es muy bajo.

La cirugía robótica con el sistema Da Vinci favorece una rápida recuperación y en la mayoría de los casos el paciente recibe el alta a las 72 de la intervención.

La incontinencia es transitoria y se empieza a rescatar pasadas una o dos semanas de la operación. La continencia y el control de la vejiga se recuperan totalmente pasados un par de meses. La función sexual se recupera al año de la intervención en la mayoría de los casos.

Por lo tanto, no hay que temer a la cirugía robótica. Lo importante es ponerse en manos de un equipo de urólogos con amplia experiencia en el manejo de sistemas robotizados como el Da Vinci. En sus manos no solo será posible tratar de manera satisfactoria los problemas de próstata sino también disminuir el riesgo de las temidas secuelas.