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Incurvación peneana congénita y adquirida

Incurvación peneana congénita y adquirida

 

La incurvación peneana congénita se produce cuando existe un problema que empieza cuando se están desarrollando los cuerpos cavernosos y esponjosos del pene. Fundamentalmente, esta anomalía del desarrollo se puede presentar con una uretra normal o bien con la uretra atrófica o con otras anomalías.

Por su parte, la incurvación peneana adquirida aparece a en un momento de la vida y normalmente se asocia a la enfermedad de la Peyronie. No se sabe muy bien por qué se produce dicha enfermedad, pero el tejido cicatricial responsable de la curvatura del pene puede aparecer después de un traumatismo. Muchas veces el paciente no es consciente de haber recibido un golpe y no nota la lesión. Se da cuenta de que tiene problemas al mantener relaciones sexuales.

En líneas generales, esta enfermedad se presenta con un problema del pene causado por el tejido cicatricial que da lugar a lo que se conoce como placa, que se forma dentro del pene. Esto puede hacer que el pene se doble hacia arriba o hacia un lado.

Los síntomas pueden aparecer de forma lenta y gradual o mantenerse durante toda la noche y pueden ir variando en función de la lesión. Pero en los casos más graves, la placa dificulta la flexibilidad, lo que hace que aparezca dolor.

Por eso, ante cualquier dificultad, es conveniente acudir al urólogo especialista para que valore nuestro problema y tome las medidas adecuadas para resolverlo.

En ocasiones, el tejido cicatricial responsable de la incurvación peneana desaparece por sí mismo, pero en otras hay que tratarlo.

La primera opción es farmacológica, que incluye la inyección de algunos medicamentos en la zona donde se encuentra el tejido cicatricial con el fin de eliminarlo. No obstante, el tratamiento es individualizado, en función de las características de la lesión y del paciente. De ahí la importancia de consultar a un equipo de especialistas en Urología con amplia experiencia.

Cuando el problema no se resuelve con medicación, se puede optar por la cirugía. El objetivo de ésta es retirar el tejido cicatricial para que se pueda recuperar la curvatura del pene.

Las técnicas quirúrgicas empleadas tienen dos objetivos principales:

 

  • Quitar la placa y poner un injerto de tejido en su lugar
  • Quitar el tejido en el lado del pene contrario a donde está la placa para contrarrestar el efecto de flexión

 

 

 

Los resultados de la cirugía varían mucho en función de las características de la lesión, el grado de evolución y el estado de salud general del paciente. Por eso, la mejor solución es acudir a un equipo de especialistas en Urología que valore de forma general el caso y nos ofrezca un tratamiento personal e individualizado.