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¿Qué es la cistitis?

La cistitis es una infección de la vejiga causada por bacterias. Tiene más incidencia en las mujeres porque la uretra es más corta y se encuentra más cerca del ano, lo que permite a las bacterias llegar con facilidad a la vagina y, de ahí, hasta la uretra y la vejiga. Por el contrario, el hombre tiene la uretra más larga y además la próstata segrega una sustancia con efecto bactericida, lo que evita el ascenso de los microorganismos.

La edad de mayor incidencia en la mujer es entre los 20 y los 40 años, y en el hombre a partir de los 50 años debido al desarrollo de patologías prostáticas a partir de esa edad. Las mujeres son más propensas a contraer la infección después de mantener relaciones sexuales o al usar un diafragma para el control de la natalidad. La menopausia también aumenta el riesgo de cistitis.

Origen de la cistitis

Normalmente en la vagina y la uretra hay distintas especies de estreptococos, lactobacilos y estafilococos que conforman la microflora vaginal y ésta puede verse alterada por el uso de antibióticos, anticonceptivos o por infecciones genitales, facilitando la colonización de diversos bacilos gramnegativos de los cuales el más frecuente es el bacilo intestinal Escherichia coli, que causa el 80 por ciento de las infecciones agudas.

Síntomas de la cistitis

La cistitis puede ser esporádica o recurrente, que es cuando se presentan tres o más episodios en un año.

Entre los síntomas habituales están la dificultad para orinar o micción dolorosa e incompleta.  Normalmente se siente dolor o ardor al inicio y/o al final de la micción, así como necesidad frecuente de orinar, pero con poca cantidad. La orina es opaca y con un olor desagradable e incluso en ocasiones contiene sangre, que no siempre se aprecia en la orina sino que suele verse al limpiar la zona.

Diagnóstico de la cistitis

El diagnóstico de la cistitis se realiza mediante un análisis de orina que detecta la presencia de bacterias o una concentración más alta de lo normal de glóbulos blancos. En las consultas médicas se puede hacer una prueba muy rápida con una tira reactiva que en contacto con la orina hace que ésta cambie de color y determine la presencia de una posible infección. Sin embargo, la prueba estándar utilizada es el cultivo de orina, que se suele utilizar sobre todo en cistitis recurrentes o casos complicados.

Tratamiento

El tratamiento de la cistitis es con antibióticos que contribuyen a eliminar los microorganismos, alivian los síntomas molestos y previenen la aparición de complicaciones, recurrencias o la cronificación de la infección.

Para prevenir la cistitis se pueden tomar algunas medidas, como mantener una adecuada higiene íntima, beber abundante agua (entre 6 y 8 vasos al día) y orinar con frecuencia hasta vaciar la vejiga totalmente.

Es muy importante no aguantarse las ganas de orinar y hacerlo siempre después de mantener relaciones sexuales para eliminar las bacterias que hayan penetrado durante el coito. Además, las mujeres tienen que tener especial precaución a la hora de limpiarse tras sus deposiciones para evitar que las bacterias que pueda haber en el ano pasen a la vagina o la uretra.

Etiquetas: Infecciones