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¿Qué significa tener un melanoma en la piel?

El melanoma en la piel es un tipo de tumor cutáneo causado por la alteración de los melanocitos, un tipo de células de la piel que empiezan a multiplicarse descontroladamente y a diseminarse, en ocasiones, a otras partes del organismo, dando origen a una metástasis.

El melanoma en la piel

El melanoma en la piel es un cáncer muy agresivo y no suele originar molestias hasta estados avanzados, por lo que es muy importante la detección precoz.

Las personas que más riesgo tienen de desarrollar un melanoma en la piel son las que cuentan con un historial de quemaduras solares repetidas; antecedentes familiares; piel muy blanca; pelo y ojos claros; pecas y lunares.

Asimismo, es más frecuente en las personas que pasan mucho tiempo al aire libre y las que se encuentran en situación de inmunodepresión (leucemia, linfomas, trasplante de órganos, sida, etc.).

Prevención

La mejor prevención del melanoma en la piel es protegerse del sol, ya que es el principal factor de riesgo. No se debe estar al aire libre sin gafas de sol homologadas, sombrero y un fotoprotector de amplio espectro. Este debe aplicarse al menos media hora antes de exponerse al sol, ya sea en la playa, la piscina o la nieve, y hay que repetir la aplicación varias veces al día.

También hay que evitar las horas de mayor intensidad, entre las 11 de la mañana y las 16 de la tarde, y prescindir de las cabinas de rayos UV, ya que contribuyen a la aparición de tumores cutáneos.

La protección solar debe extremarse en los más pequeños, puesto que la piel tiene memoria y acumula las consecuencias de las lesiones y quemaduras.

Cuanto más sol se tome en la infancia y adolescencia mayor será el riesgo de desarrollar un cáncer de piel en la edad adulta.

Si tenemos muchas pecas y lunares, y sobre todo si notamos algún cambio en ellos (forma, tamaño o color), debemos acudir al dermatólogo para que haga una revisión exhaustiva y valore cuál es nuestro riesgo de desarrollar un melanoma.

La autoexploración es fundamental en esta patología , y ante cualquier mancha sospechosa o un lunar que pica, sangra o no cicatriza se debe acudir al médico.

Tipos 

Los melanomas se pueden clasificar en cuatro tipos:

  • Melanoma de extensión superficial: es el más frecuente y aparece en la superficie de la piel como una mancha plana con forma irregular, color marrón, gris o negro
  • Melanoma nodular: es el segundo tipo de melanoma más frecuente y agresivo, sangra a menudo y está elevado sobre la piel. Su color oscila entre el negro oscuro y azul rojizo, aunque algunos no tienen color
  • Lentigo maligno: aparece con mayor frecuencia en personas de edad avanzada y se localiza sobre todo en la cara. El color varía de los tonos marrones a los rojos y negros.
  • Melanoma lentiginoso acral (MLA): este tipo de melanoma es menos frecuente y aparece en la palma de las manos, la planta de los pies y por debajo de las uñas.

Si tenemos muchas pecas y lunares, y sobre todo si notamos algún cambio en ellos (forma, tamaño o color), debemos acudir al dermatólogo para que haga una revisión exhaustiva, y valore cuál es nuestro riesgo de desarrollar un melanoma.

La autoexploración es fundamental en esta patología, y ante cualquier mancha sospechosa o un lunar que pica, o sangra  se debe acudir al médico.

Diagnóstico

Para controlar nuestros lunares, es muy importante conocer y poner en práctica la regla del ABCD:

  1. Asimetría.
  2. Bordes irregulares.
  3. Color : cambios en el color del lunar.
  4. Diámetro. Lunares mayores de los 6 mm, debemos consultar.

El especialista realizará una exploración visual y en caso de encontrar alguna lesión sospechosa extraerá una muestra de tejido para su análisis. El diagnostico del melanoma en la piel puede complementarse con pruebas adicionales como una dermatoscopia digital, que detecta tumores en la piel en sus etapas iniciales.

Tratamiento

La cirugía es el primer tratamiento para los diferentes estadios del melanoma en la piel y consiste en la extirpación total del tumor junto a una parte del tejido sano que hay a su alrededor.

Cuando hay metástasis en los huesos o en el cerebro se utiliza radioterapia, que consiste en aplicar radiación de alta intensidad para destruir las células cancerígenas y frenar su crecimiento. Asimismo, se puede usar quimioterapia e inmunoterapia.

El pronóstico depende del estadio de la enfermedad, que a su vez depende del tamaño del tumor y lo diseminado que se encuentre.

Etiquetas: Melanoma