Para confirmar el diagnóstico de hepatitis se realiza un análisis de sangre que determina la presencia de anticuerpos y antígenos relacionados con cada tipo de virus.

Los anticuerpos son sustancias que segrega el organismo para combatir virus y bacterias, mientras que los antígenos son sustancias que inducen en el organismo una respuesta inmune y la formación de anticuerpos.

El hígado

El hígado es un órgano que realiza muchas funciones importantes para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, interviniendo en la función digestiva, segregando la bilis, eliminando toxinas y sintetizando enzimas, proteínas y glucosa.

Es fundamental tener un buen diagnóstico de hepatitis.

Todas estas funciones pueden verse alteradas con la aparición de un proceso inflamatorio llamado hepatitis, causado habitualmente por un virus, aunque también puede deberse a infecciones por bacterias y parásitos o enfermedades autoinmunes.

Tipos de hepatitis

Hepatitis A

Se contagia al consumir agua o alimentos contaminados por materias fecales que contienen el virus y también por contagio de persona a persona.

Entre los síntomas más frecuentes están la fatiga, la ictericia y la orina muy oscura. Pero a veces los síntomas son muy leves, por lo que la enfermedad no se llega a diagnosticar.

Este tipo de infección no suele producir daños permanentes en el hígado, pero es vital tener un diagnóstico de hepatitis certero.

Hepatitis B

Se contagia a través de la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la saliva. Este tipo de hepatitis puede ser aguda y tiende a cronificarse con facilidad.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando el paciente supera la enfermedad queda inmunizado, lo que supone que no podrá volver a contraerla y tampoco podrá transmitirla.

Hepatitis C

Se transmite por contacto directo con la sangre de una persona infectada a través de transfusiones de sangre, hemodiálisis o material infectado (agujas, jeringuillas, piercings). Al igual que la hepatitis B, puede ser aguda y crónica, y al progresar lentamente va dañando los órganos internos hasta provocar cirrosis y cáncer hepático.

Hepatitis D o delta

Es la más grave de todas, se transmite de la misma manera que la hepatitis B pero necesita de ésta para sobrevivir.

Cuando una persona tiene hepatitis D lo más seguro es que también tenga hepatitis B. Por ello, la vacunación frente a la hepatitis B ayuda a prevenir la hepatitis D.

Diagnóstico de hepatitis

Prueba de la hepatitis A

Se analizan los anticuerpos IgM, que muestran la presencia de infección aguda, e IgG, que indican que se ha pasado la infección y se ha adquirido inmunidad

Prueba de la hepatitis B

Se determina la presencia de dos antígenos: AgHBs, que muestra que hay infección activa, y AgHBc, que indica que se ha pasado recientemente la infección. Si no hay antígenos es conveniente vacunarse.

Prueba de la hepatitis C

Se detecta por la determinación de anticuerpos VHC y una prueba de ARN para conocer la carga viral.

Prueba de la hepatitis D

Es necesaria la determinación del antígeno de superficie y anticuerpos del VHD.