La exploración neurológica tiene como misión intentar mantener una buena salud neurológica con el paso de los años, ya que es clave para poder seguir realizando las actividades cotidianas de acuerdo con las capacidades de cada persona.

La exploración neurológica

La exploración neurológica estudia exhaustivamente las funciones canalizadas a través del sistema nervioso central.

Llevar a cabo un chequeo neurológico una vez cumplidos los 60 años no está de más siempre y cuando no se tengan síntomas que vislumbren la existencia de una patología neurológica o se tengan antecedentes familiares de éstas.

Estilo de vida

Para llevar a cabo una exploración neurológica se realizan diversas pruebas, como el examen y exploración física.

En ese examen se preguntará por el estilo de vida, la alimentación, el ejercicio físico, la presencia de enfermedades crónicas, el consumo de alcohol y tabaco y el tratamiento farmacológico que se sigue, ya que algunos medicamentos pueden afectar a las actividades cognitivas.

Prueba de reflejos

Uno de los aspectos en los que se fija el neurólogo en la exploración neurológica es la prueba de reflejos.

Conocer cómo responde el organismo a diferentes estímulos es importante.

La prueba de reflejos se lleva a cabo con una especie de martillo pequeño con unas terminaciones blandas con las que se golpea ligeramente las rodillas que están en suspensión.

Problemas de audición

Asimismo, se valorará la presencia de hipoacusia, es decir, falta de audición por alguno de los oídos o por ambos, ya que aunque es frecuente que la pérdida de oído se deba al proceso natural de envejecimiento también puede que estén afectados algunos nervios auditivos.

El entorno familiar

Cuando el neurólogo lo considere oportuno entrevistará en la exploración neurológica  a los familiares más cercanos para resolver algunas dudas que le hayan surgido en la consulta con el paciente.