La inseminación artificial está indicada en las parejas en las que el hombre tiene una baja calidad y recuento de espermatozoides, o la mujer presenta trastornos de la ovulación o que impiden la implantación, como puede ser la endometriosis.

La inseminación artificial

Consiste en introducir los espermatozoides directamente en las trompas de Falopio mediante un dispositivo especial.

De esta manera, los espermatozoides tienen más posibilidades de fecundar el óvulo.

Esto se debe a que ya no tienen que recorrer tanto camino para alcanzarlo y pueden sortear algunos de los obstáculos que se hayan identificado previamente.

La técnica inseminación artificial implica la realización de una estimulación ovárica en la mujer para obtener óvulos que puedan ser fecundados y un tratamiento del semen con el que se va a fecundar para que aumenten las posibilidades de éxito.

La muestra de semen se somete a un lavado para eliminar toxinas y seleccionar los más fuertes.

Si los espermatozoides son de un donante procedente de un banco de semen, también se sigue este mismo proceso de lavado y selección.

Entre las técnicas de reproducción asistida, la inseminación artificial es una de las más sencillas.

Pruebas previas

Para saber si la inseminación artificial es la técnica más adecuada para nuestro caso, se realizan estas pruebas:

  • Análisis de sangre completo.
  • Citología (prueba de Papanicolau), mediante la cual se analiza una pequeña muestra de tejido del cuello del útero.
  • Ecografía transvaginal para comprobar si los ovarios y el útero se encuentran bien.
  • Histerosalpingografía, una sencilla prueba para confirmar que las trompas de Falopio funcionan adecuadamente y no hay ninguna obstrucción.
  • Análisis hormonal completo en el que se valoran los niveles de distintas hormonas relacionadas con la fertilidad, especialmente con el proceso de ovulación, como la progesterona, la hormona folículo estimulante (FSH) o la hormona luteinizante (LH), entre otras.
  • Seminograma para evaluar la calidad del semen.

La edad

Dependiendo de la edad y del estado de salud de los miembros de la pareja es posible que el especialista recomiende otras pruebas de la inseminación artificial, como por ejemplo un cariotipo, que es un análisis de los cromosomas con el fin de detectar posibles enfermedades congénitas y hereditarias.