El embarazo bioquímico, también llamado microaborto o aborto bioquímico, es una situación que puede darse en cualquier proceso de embarazo, tanto en aquellos que se producen de forma natural como los que se consiguen a través de un proceso de reproducción asistida. Pero, ¿qué es exactamente un embarazo bioquímico?

Se trata de un embarazo fallido o aborto involuntario precoz en el que se ha llevado a cabo la unión de un óvulo con un espermatozoide y por tanto ha habido fecundación. Ello da lugar a que forme el embrión, el cual se implanta en el endometrio, la capa que recubre el útero. Pero una vez allí, el proceso normal de desarrollo del embrión se ve interrumpido a los pocos días, y éste es eliminado del organismo de forma natural (y la mayor parte de las veces, imperceptible) a través de la menstruación.

Embarazo bioquímico: síntomas

Teniendo en cuenta que es una pérdida que se produce de forma temprana (generalmente, en las primeras 5-6 semanas de gestación), el embarazo bioquímico no suele producir síntomas en la mayoría de las mujeres, aunque hay una serie de señales que pueden hacer sospechar de esta situación:

  • Calambres
  • Dolor similar al de la regla.
  • Dolor o molestias en la zona baja de la espalda.
  • Expulsión de coágulos como los de la menstruación.

Una de las cuestiones más habituales que se plantean quienes han sufrido un embarazo bioquímico, sobre todo si este es resultado de una fecundación in vitro (FIV) es porque, a pesar de que el embrión no ha conseguido desarrollarse, el test de embarazo ha dado positivo y, en algunos casos, sigue siéndolo días después de haberse producido el aborto.

La razón es que antes de la pérdida, al embrión le ha dado tiempo a implantarse, momento en el que el organismo femenino empieza a sintetizar la hormona gonadotropina coriónica humana (beta-hCG), que es la que se determina en los test de embarazo.

De ahí precisamente el nombre de este embarazo, en alusión a la “química” (la hormona) que se sintetiza. Una vez producido el microaborto, pueden pasar unos días hasta que los niveles de esta hormona disminuyan, dando lugar en ocasiones a posibles “falsos positivos”.

En este sentido, el hecho de que, una vez confirmado el embarazo, las cantidades de beta-hCG no aumenten de forma progresiva, puede indicar que se ha producido un embarazo bioquímico, aunque aún no se haya producido el sangrado menstrual. El test de embarazo es la única prueba que puede aportar información al respecto ya que debido a lo precoz que es, aún no es visible en una ecografía.

Embarazo bioquímico: causas

En cuanto a las causas del embarazo bioquímico, no se conocen exactamente. Puede haber varios factores implicados:

  • Alteraciones genéticas del embrión o en el óvulo o los espermatozoides.
  • Malformaciones en el útero de la madre.
  • Niveles elevados de estrés.
  • Abuso de tóxicos (tabaco, alcohol).
  • Déficits nutricionales.
  • Problemas de coagulación sanguínea
  • Desequilibrios hormonales.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, no es posible determinar la razón concreta por la que se ha producido.

Si has sufrido un aborto bioquímico es importante que sepas que esto no significa que no puedas conseguir un embarazo posterior ni tampoco es indicativo de que tengas problemas de fertilidad.

De hecho, una vez se regula el ciclo menstrual, en la mayoría de los casos se puede volver a intentar la gestación al poco tiempo, aunque este es un aspecto que debe valorar el médico en cada caso concreto.

Tras el microaborto no suele ser necesario administrar medicación ni seguir ninguna pauta especial de estilo de vida y tampoco hay que hacer un legrado, como ocurre en los abortos que se producen cuando el embarazo está más avanzado.

Embarazo bioquímico natural

Este pérdida no tiene ninguna consecuencia a nivel físico, pero sí que puede afectar bastante a nivel emocional, sobre todo en aquellas personas que están siguiendo un procedimiento de reproducción asistida, ya que mientras que cuándo el embarazo bioquímico se produce en una gestación conseguida de forma natural, muchas veces ni siquiera ha dado tiempo a realizar la prueba de embarazo, cuando se trata de una FIV hay un seguimiento exhaustivo de todas las fases del proceso, lo que significa pasar en poco tiempo de la euforia del positivo en el test a la decepción del aborto.

En estos casos, hay que tener en cuenta que:

  • Ha sido posible la fecundación del embrión, lo que es un dato positivo.
  • También ha habido interacción entre el embrión y el endometrio.
  • Se trata de una situación imprevisible que se da con mucha mayor frecuencia en los embarazos conseguidos de forma natural.
  • No supone ningún impedimento para volver a intentar un nuevo embarazo.