Dentro de las fases de la FIV se puede añadir al final el diagnóstico genético preimplantacional o el screening genético preimplantacional (PGS).

La fecundación in vitro (FIV) es una de las más utilizadas por diferentes motivos (ciclos previos de inseminación artificial sin éxito, alteración moderada o grave en la concentración, motilidad o forma de los espermatozoides, por causa femenina como los casos de endometriosis, obstrucción de las Trompas de Falopio o alteraciones en la ovulación, entre otras).

El Diagnóstico Genético Preimplantacional

El diagnóstico genético preimplantacional es una técnica que permite detectar anomalías genéticas o cromosómicas en los embriones antes de su transferencia al útero con el fin de prevenir enfermedades y trastornos que no tienen tratamiento, o abortos.

El diagnóstico genético preimplantacional está recomendado en las parejas en las que uno de sus miembros es portador de alguna alteración cromosómica o enfermedad genética hereditaria, personas con problemas de fertilidad en las que han fracasado tratamientos previos y en general en mujeres mayores de 38-40 años que quieren prevenir posibles alteraciones en su futuro hijo o han tenido abortos de repetición.

El proceso de diagnóstico genético preimplantacional consiste en la extracción o biopsia y análisis de células de los embriones en cultivo. La extracción se realiza al tercer o 5-6º día del cultivo, y no interfiere en su evolución posterior.

El análisis de las células extraídas se puede hacer con distintas técnicas que permiten comprobar la presencia de mutaciones o alteraciones en el material genético.

Una vez que conocemos el resultado del análisis podemos realizar la transferencia de los embriones sanos.