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¿Avances en el tratamiento del cáncer de próstata?

La cirugía robótica, como la que facilita el sistema quirúrgico Da Vinci, ha revolucionado el tratamiento del cáncer de próstata . Y es que la cirugía robótica es la técnica más precisa y menos invasiva con la que se cuenta en la actualidad para extraer los tejidos tumorales.

El cáncer de próstata es uno de los más frecuentes entre los hombres y aunque evoluciona de manera lenta cada vez se detecta de manera más precoz debido a la concienciación de la población masculina, que ahora acude con más frecuencia a la consulta del urólogo para controlar su salud.

Tratamiento del cáncer de próstata

El tratamiento del cáncer de próstata incluye la radioterapia, crioterapia, ultrasonidos y cirugía. El tratamiento quirúrgico consiste en una prostatectomía, que es la extirpación total o parcial de la próstata cancerosa.

Tratamientos quirúrgicos

Prostatectomía

La prostatectomía puede realizarse por cirugía abierta o por laparoscopia, esto es, mediante la realización de pequeñas incisiones a través de las cuales se introduce una cámara y el instrumental necesario. Aunque esta técnica resulta mucho menos invasiva que la cirugía abierta, sigue siendo una técnica de difícil aplicación en procedimientos tan complejos como la extracción de la próstata.

Cirugía robótica

La cirugía robótica supone una opción mucho más segura y precisa, ya que aporta una visión 3D de alta definición que permite identificar perfectamente todos los tejidos y actuar sobre ellos con herramientas robotizadas especiales.

Los movimientos que se realizan con el instrumental son extremadamente precisos y el cirujano puede diseccionar y extirpar la próstata sin alterar el tejido circundante.

La cirugía robótica no solo facilita la labor del cirujano sino que también tiene beneficios importantes para el paciente.

La recuperación de las intervenciones con cirugía robótica es más rápida que la que se experimenta con otras técnicas quirúrgicas y el dolor postoperatorio es menor.

También disminuye el riesgo de hemorragia y transfusiones, así como el tiempo que el paciente tiene que permanecer hospitalizado o llevar sonda. Asimismo, las cicatrices son mucho más pequeñas y dolorosas, y al ser una técnica mínimamente invasiva el riesgo de complicaciones e infecciones es menor.

Por último, tras el tratamiento del cáncer de próstata el paciente puede retomar su actividad diaria mucho antes, recuperando incluso su función sexual y la continencia urinaria más rápido que con otros procedimientos.