Hay muchas personas que se plantean operarse de miopía porque tienen dificultades para ver bien de lejos. Probablemente formen parte del 25% de los españoles que sufren miopía, un problema de refracción que hace que veamos borrosos los objetos lejanos.

¿Qué causa la miopía?

Esto se debe a que el cristalino tiene una curvatura excesiva o a que el ojo es demasiado largo, de manera que las imágenes se forman delante de la retina en vez de hacerlo directamente sobre ella.

Me duele la cabeza, ¿es por la miopía?

Además de dificultar la visión, la miopía también puede causar dolor de cabeza y fatiga visual, ya que obliga a forzar la vista para intentar enfocar mejor los objetos. Este trastorno suele aparecer en la niñez y se estabiliza a partir de los 20-22 años.

Afortunadamente, la miopía puede corregirse de una manera eficaz y segura con la cirugía láser ocular, que engloba varias técnicas que actúan sobre la córnea, remodelándola para que el defecto refractivo desaparezca.

Operarse de miopía

Entre las técnicas láser más utilizadas en el tratamiento de la miopía se encuentran:

LASIK

Se utiliza el láser excimer para modificar la curvatura de la córnea. Para ello, se realiza un corte en el epitelio corneal, creando una lámina o solapa que no se desprende completamente, sino que se levanta para que el láser pueda actuar sobre la córnea.

Una vez remodelada, se vuelve a colocar la solapa en su sitio, que cicatriza de manera natural sin necesidad de poner puntos. Esta técnica está recomendada en miopías de hasta 12 dioptrías y no puede realizarse en personas que tienen la córnea demasiado delgada, ya que no da margen al remodelado.

Entre las ventajas de la cirugía LASIK están que es un proceso rápido, eficaz e indoloro, que se realiza de manera ambulatoria (no necesita hospitalización) y con anestesia local. La recuperación visual es muy rápida y podemos incorporarnos a nuestras actividades diarias a las 24-48 horas tras la intervención.

PRK

También se realiza con láser excimer y en este caso en vez de levantar parcialmente el epitelio corneal, directamente se retira una parte del epitelio para que el láser pueda penetrar y remodelar la córnea. Después se coloca una lente de contacto especial que favorece la cicatrización y la regeneración del epitelio que se ha eliminado.

Está indicada en miopías de hasta 6 dioptrías y en personas que tienen una córnea muy fina y no pueden ser operadas con LASIK.

Consejos tras operarse de miopía

Ambas técnicas son eficaces para tratar la miopía, si bien la recuperación con PRK suele ser un poco más larga. Lo habitual es sentir algo de irritación y picor en el ojo que se puede aliviar con el uso de colirios prescritos por el oftalmólogo.

Las recomendaciones durante el periodo de recuperación también son similares: no mojarse o frotarse los ojos; no maquillarse, teñirse el pelo inmediatamente después de la intervención o utilizar productos irritantes, y evitar las actividades deportivas o laborales en las que haya riesgo de recibir golpes en los ojos.