Qué es la flebitis y cómo se trata 

Qué es la flebitis y cuáles son sus síntomas 

La palabra flebitis se utiliza habitualmente para describir la inflamación de una vena. Sin embargo, en la práctica médica la mayoría de los casos se asocian a la presencia de un trombo o coágulo en el interior de la vena. Por ello, es importante diferenciar entre la trombosis venosa superficial y la trombosis venosa profunda. 
 
Las venas son las encargadas de transportar la sangre desde los tejidos hasta el corazón. En determinadas circunstancias pueden inflamarse y provocar dolor, enrojecimiento, aumento de temperatura local o endurecimiento de la zona afectada. Aunque aparece con más frecuencia en las piernas, también puede afectar a los brazos u otras zonas del cuerpo. 

Tipos de flebitis 

No todos los episodios de flebitis son iguales. Existen dos formas principales. 

Trombosis venosa superficial 

Afecta a venas situadas justo debajo de la piel. Suele asociarse a la presencia de varices o a venas que han sido puncionadas para administrar medicación o extraer sangre. Aunque puede resultar dolorosa y molesta, rara vez supone un riesgo grave para la salud y suele mejorar en días o semanas con el tratamiento adecuado. 

Trombosis venosa profunda (TVP) 

Se produce en las venas profundas, generalmente en las piernas. Existe un mayor riesgo de complicaciones porque el trombo puede progresar y/o desplazarse hasta los pulmones y provocar una embolia pulmonar. Además, puede ocasionar secuelas crónicas en la circulación venosa. 

Síntomas de la trombosis venosa superficial 

• Enrojecimiento de la piel. 
• Vena visible, endurecida y dolorosa al tacto. 
• Sensación de calor local. 
• Dolor al presionar la zona. 
• Fiebre en algunos casos asociados a infección. 

Síntomas de la trombosis venosa profunda 

• Hinchazón importante de la pierna o extremidad afectada. 
• Dolor persistente que puede aumentar al caminar o permanecer d epie.  
• Sensación de pesadez o tensión. 
• Cambios en la coloración de la piel: la piel adquiere un color pálido o azulado. 
• Aumento de la temperatura local. 

  • En casos graves puede llegar a aparecer gangrena venosa, implicando alto riesgo para la extremidad afectada. 
     
    Ante síntomas compatibles con una TVP es importante buscar atención médica urgente. 

Qué causa la flebitis 

Esta afección puede producirse por diferentes causas: 

Traumatismos o irritación directa de la vena 

Por ejemplo, si hay un golpe fuerte o una lesión; pero también como consecuencia de la colocación de un catéter intravenoso o por la inyección de sustancias que irritan la pared de la vena, como ciertos medicamentos o la quimioterapia. 

Problemas circulatorios 

La flebitis puede ser consecuencia de la presencia de varices, que son venas dilatadas en las que el flujo sanguíneo es más lento, existiendo más riesgo de que la sangre se coagule dentro de la vena.   

Ese coágulo irrita la pared venosa y provoca una inflamación (tromboflebitis). 

La formación de coágulos puede ser debido a múltiples factores como: 

  • Una inmovilización prolongada. 
  • Una cirugía reciente. 
  • Los tratamientos oncológicos y el propio cáncer. 
  • Uso de anticonceptivos hormonales o terapias hormonales. 

Infecciones 

La entrada de bacterias en el organismo por vía intravenosa o a través de una herida cercana a la vena puede producir una flebitis séptica. En este caso, además de la inflamación, hay riesgo de infección en la sangre. 

Factores de riesgo generales 

Estos factores por sí solos no provocan flebitis, pero pueden tener una incidencia directa en su aparición: 

  • Edad avanzada. 
  • Tabaquismo. 
  • Sobrepeso u obesidad. 
  • Embarazo y postparto. 
  • Antecedentes familiares de flebitis. 
  • Estilo de vida sedentario. 

Prevención y tratamiento de la flebitis 

No siempre es evitable, pero hacer unos ajustes en el estilo de vida es más que suficiente para reducir de forma notable el riesgo de padecerla. Lo que se recomienda en estos casos es: 

  • No fumar. 
  • Llevar una dieta equilibrada. 
  • Consumir poca sal. 
  • Mantener un peso saludable. 
  • Hidratarse bien. 
  • Hacer ejercicio de forma regular. 
  • Si hay que pasar mucho tiempo de inactividad, intentar levantarse o mover regularmente las extremidades.  
  • Evitar exponerse a temperaturas muy altas. 
  • Elevar un poco las piernas cuando llega el momento de descansar, para favorecer el retorno venoso. 

Tratamiento de la trombosis venosa 

El tratamiento depende del tipo de trombosis y de las características de cada paciente. 

En la trombosis venosa superficial suelen emplearse medidas para aliviar los síntomas y reducir la inflamación, como antiinflamatorios y medias de compresión elástica. En algunos casos puede ser necesario añadir tratamiento anticoagulante. Pasado un tiempo se valorará el tratamiento quirúrgico de las varices si procede.  

En la trombosis venosa profunda el objetivo principal es evitar que el trombo aumente de tamaño y prevenir complicaciones como la embolia pulmonar y las secuelas posteriores. Para ello se utilizan fármacos anticoagulantes y un seguimiento médico especializado.