La hipermetropía es un defecto refractivo de la visión que hace que los objetos cercanos se vean borrosos o poco claros. Dependiendo del grado, la hipermetropía puede dificultar algunas tareas diarias, como leer o coser, y las actividades laborales que impliquen trabajos manuales de precisión o la manipulación cercana de objetos pequeños.

Cuándo se tiene hipermetropía, las imágenes se enfocan detrás de la retina en vez de hacerlo directamente sobre ella.


Síntomas: ¿Dolor de cabeza y fatiga visual?

Además de la visión borrosa de los objetos cercanos, la hipermetropía también puede provocar síntomas como dolores de cabeza y fatiga visual, que es más frecuente después de haber tenido que hacer una tarea de cerca durante bastante tiempo.

Aparece en la niñez pero se suele corregir de manera natural con el tiempo. De hecho,No obstante, cuando este desajuste refractivo  persiste una vez finalizado el desarrollo ocular, que suele ocurrir en torno a los 9 años, el ojo suele debe  compensarlo.

Se estima que hasta el 70% de los recién nacidos presentan algún grado de hipermetropía.

¿Cuándo es más evidente la hipermetropía?

Es a partir de los 40 años cuando más notamos el peso de la hipermetropía, ya que es entonces cuando el ojo empieza a perder la capacidad de realizar esfuerzo visual  para enfocar correctamente los objetos cercanos. A este proceso  se le denomina presbicia, y cuando aparece en combinación con la hipermetropía implica un importante deterioro de la calidad visual.

Ante el primer signo de alarma es importante acudir al especialista quien nos realizará un examen visual para determinar si efectivamente tenemos hipermetropía y cuál es el tratamiento correctivo que más nos puede ayudar. Entre estos tratamientos se encuentran el uso de gafas, lentes de contacto o la cirugía refractiva.

Solución

Las gafas son, sin lugar a dudas, la solución más simple para corregir la hipermetropía, ya que es una medida no invasiva y no tiene efectos adversos sobre el sistema ocular.

Las lentes de contacto también son una buena solución, ya que además de corregir la hipermetropía ofrecen una mejor visión periférica que las gafas. Sin embargo, para muchas personas las lentillas no resultan cómodas ni fáciles de usar o cuidar (limpieza y desinfectado). Además, pueden aumentar el riesgo de infección ocular.

Por ello, la cirugía láser ocular puede ser una muy buena alternativa para quienes quieran deshacerse de gafas y lentillas. Existen varias técnicas de cirugía láser para tratar la hipermetropía y todas actúan sobre la córnea modificándola para que la visión deje de ser borrosa.

Cada una de estas técnicas tiene sus indicaciones y ventajas, por lo que es fundamental ponerse en manos de un oftalmólogo experimentado que pueda analizar nuestro caso de manera exhaustiva y de un centro que cuente con la tecnología más puntera en lo que a cirugía láser se refiere. De esta manera, conseguiremos los mejores resultados con la máxima garantía de seguridad y profesionalidad.