La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel que puede afectar a distintas zonas del cuerpo. No es una enfermedad contagiosa, pero sí crónica, ya que en la actualidad no tiene cura. La psoriasis puede manifestarse a lo largo de toda la vida con diferente intensidad y cursa en forma de brotes, es decir que puede surgir de repente y remitir (incluso durante bastante tiempo), para volver a aparecer otra vez.

Causas de la psoriasis

Se desconoce la causa de la psoriasis, aunque se sabe que en muchos casos hay un componente genético y que se produce una alteración de los linfocitos T del sistema inmune, provocando la proliferación anormal de las células de la piel en forma de placas.

Síntomas de la psoriasis

Normalmente nuestra epidermis se renueva cada 30 días y en el caso de una persona con psoriasis esta renovación se produce cada 4 días, provocando la formación y acumulación en la superficie de la piel de placas gruesas y escamosas compuestas de células muertas.

Estas placas se van resquebrajando y desprendiendo, y en algunos casos producen mucho picor y dolor. Algunas lesiones son muy pequeñas, mientras que otras pueden llegar a cubrir gran parte del cuerpo.

Partes del cuerpo más afectadas por la psoriasis

Entre las zonas que con más frecuencia se ven afectadas están los codos, las manos, las rodillas, el cuero cabelludo, la espalda y las nalgas. También puede aparecer alrededor y debajo de las uñas, en las cejas, las axilas, el ombligo y las ingles, y es especialmente molesta y hasta dolorosa cuando afecta a zonas muy delicadas, como los genitales.

La psoriasis es una enfermedad muy visible, difícil disimular, puede ser estigmatizante y afectar negativamente a la calidad de vida. En los casos más graves puede provocar actitudes de rechazo social, por lo que tiene un gran impacto psicológico y emocional.

De hecho, muchas personas con psoriasis sufren problemas de autoestima, complejos y falta de seguridad en sí mismas, por lo que la terapia psicológica suele ser un complemento imprescindible al tratamiento farmacológico.

Factores que influyen en la aparición de psoriasis

Hay varios factores externos que pueden desencadenar los brotes de psoriasis, algunos de los cuales se pueden controlar:

  • Niveles altos de estrés.
  • Cambios hormonales.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Obesidad.
  • Enfermedades como la artritis reumatoide.
  • Infecciones crónicas víricas o bacterianas.
  • Traumatismos (heridas, cortes, golpes, quemaduras, etc.).

Tipos de psoriasis más frecuentes

  • Psoriasis en placas: Es la forma más común y suele aparecer en forma de placas rojas bien definidas y de diferente tamaño en rodillas, codos y zona sacra (aunque también puede presentarse en otras partes del cuerpo). Cuando las placas abarcan una gran superficie del cuerpo, se denomina psoriasis generalizada.
  • Psoriasis en palmas de las manos y plantas de los pies: Se caracteriza por placas muy secas e hiperqueratósicas que pueden agrietarse e incluso sangrar y doler.
  • Psoriasis en el cuero cabelludo: Es muy frecuente y se presenta en forma de placas rojas con descamaciones pegadas a la piel. La descamación puede ser mínima o llegar a cubrir todo el cuero cabelludo. Es especialmente molesta no sólo por el picor que produce, sino por su visibilidad, pues parece caspa cuando cae sobre la ropa. Asimismo, las lesiones pueden extenderse a otras zonas, como la frente, la nuca y detrás de las orejas.
  • Psoriasis en las uñas: Las lesiones tienen un aspecto variable, desde pequeños puntos o manchas de color amarillento hasta un evidente engrosamiento y deformación de las uñas. El diagnóstico puede ser difícil porque puede confundirse con otras afecciones, como los hongos.
  • Psoriasis en la cara: Su diagnóstico también es difícil al confundirse con otras patologías dermatológicas. El tratamiento tópico tampoco es fácil, pues la piel de la cara es más sensible que la de otras zonas y se pueden producir irritaciones y otros trastornos. Este tipo de psoriasis es difícil de disimular y puede ser muy estigmatizante.
  • Psoriasis en gotas: Se manifiesta como pequeñas manchas rojas descamativas en forma de salpicadura en la zona del tronco, los brazos y el cuero cabelludo. Está causada por una infección bacteriana y suele aparecer sobre todo en niños y jóvenes.
  • Psoriasis en los pliegues: También conocida como psoriasis inversa, se presenta en zonas donde hay pliegues cutáneos como axilas, ingles, debajo de las mamas, en los genitales y las nalgas, con placas más rojas y menos descamativas. Es difícil de tratar en las personas con obesidad porque las zonas afectadas son muy delicadas y los tratamientos pueden producir irritación.
  • Psoriasis eritrodérmica: Es una forma grave y poco frecuente que afecta a la mayor parte del cuerpo. La piel se presenta muy roja, caliente y con mucha descamación.
  • Psoriasis pustulosa: Es otra forma grave y poco común, y se manifiesta en forma de lesiones rojas con ampollas de pus dolorosas en las placas. Normalmente se localiza en manos y pies.

 Diagnóstico de la psoriasis

Para el diagnóstico de la psoriasis basta con un examen visual de las lesiones y no se necesitan pruebas específicas. En algunos casos, si los síntomas se confunden con otros trastornos dermatológicos, el médico puede hacer una biopsia cutánea para confirmar el diagnóstico y/o descartar otras enfermedades.

Tratamiento de la psoriasis

La mayoría de los casos se tratan con cremas, pomadas, champús y lociones de uso tópico compuestos principalmente por corticoides y alquitranes. También hay tratamientos farmacológicos por vía oral, como retinoides, ciclosporina, inmunomoduladores y medicamentos biológicos que interfieren a nivel celular en el proceso de la psoriasis. Otros tratamientos incluyen la fototerapia y el ácido salicílico, que prepara la piel y elimina las escamas para luego aplicar la medicación de uso tópico. El tratamiento siempre dependerá del tipo de psoriasis, la gravedad, forma y extensión de las lesiones, y en general suele combinar distintas opciones terapéuticas.