Pruebas y análisis de intolerancia alimentaria

La intolerancia alimentaria se produce cuando el organismo no es capaz de procesar adecuadamente un alimento o uno de sus componentes, lo que causa malestar y la aparición de síntomas como diarrea, vómitos, dolor de cabeza o trastornos en la piel. A diferencia de la alergia alimentaria, en la que los síntomas son inmediatos tras la ingesta del alimento que la causa, en la intolerancia alimentaria la respuesta inflamatoria es más leve y aparece lentamente tras ingerir el alimento, lo que hace difícil saber cuál ha sido el que causa el malestar. 

Cómo son las pruebas de intolerancia alimentaria

Las pruebas de intolerancia alimentaria consisten en análisis de sangre que permiten detectar la presencia de anticuerpos IgG ante más de 200 proteínas procedentes de alimentos de consumo habitual. De esta manera se puede saber cuáles causan malestar, eliminarlos de la dieta o moderar su ingesta. 

Asimismo, con las pruebas de intolerancia podemos saber cuáles son los alimentos peor tolerados, el médico nutricionista puede proponernos una dieta específica y personalizada que nos aporte todos los nutrientes necesarios para mantenernos sanos pero sin sufrir molestias. 

Para el diagnóstico de la intolerancia al gluten, la enfermedad celíaca o la intolerancia a la lactosa son necesarios análisis específicos. 

Preparación para la prueba de intolerancia alimentaria

Para realizar la prueba de intolerancia alimentaria es necesario acudir en ayunas de al menos 4 horas y no haber tomado medicamentos que puedan interferir en la respuesta IgG, como los corticosteroides. 

Diagnosticar la intolerancia alimentaria: análisis y pruebas

Las pruebas de intolerancia alimentaria nos pueden ayudar a diagnosticar las causas por las que en muchas ocasiones sufrimos molestias, como dolor de cabeza o de estómago, diarrea, sobrepeso, cansancio o problemas de la piel.

Las pruebas y análisis de intolerancia alimentaria más comunes

  • Intolerancia a la lactosa. Se produce cuando el organismo no digiere bien la lactosa, que es el azúcar que se encuentra en la leche. Para descomponer la lactosa y facilitar su absorción es necesaria la acción de una enzima denominada lactasa, que se encuentra en el intestino delgado. Cuando hay un déficit de lactasa, la lactosa no se puede digerir adecuadamente y aparecen síntomas como diarrea y dolor gastrointestinal. Aun siendo intolerante, se pueden tomar pequeñas cantidades de lactosa sin notar mucho las consecuencias. El problema surge cuando sometemos a organismo a un gran esfuerzo y estrés. Es entonces cuando cualquier problema gastrointestinal, por pequeño que sea, puede tener un impacto físico y psicológico en el desarrollo de una carrera, afectando a la concentración y al rendimiento. Si se es intolerante a la lactosa se pueden sustituir los productos lácteos convencionales por otros sin lactosa, o tomar leche de soja o arroz. Eso sí, hay que tener en cuenta que la lactosa también se encuentra en otros alimentos, como por ejemplo el pan o el chocolate, por lo que hay que mirar muy bien las etiquetas antes de consumir cualquier producto
  • Intolerancia al gluten. El gluten es una glucoproteína que está presente en el trigo, el centeno, la cebada o la avena. Las personas que tienen intolerancia crónica al gluten sufren una enfermedad autoinmune denominada celiaquía que puede causar daños graves en la mucosa intestinal. Entre los síntomas de la celiaquía están el cansancio, la diarrea, el dolor de estómago y otras molestias gastrointestinales. La única manera de evitarlos es seguir una dieta libre de gluten, lo cual resulta un tanto complicado ya que hay un gran número de los alimentos llevan trazas de cereales.  En este caso hay que evitar los cereales, pan, pastas, harina, carnes procesadas y bollería. Estas fuentes de hidratos de carbono pueden sustituirse por algunas legumbres, pasta sin trigo o quinoa. Aunque ahora es más frecuente encontrar en los supermercados alimentos sin gluten, es fundamental leer bien el etiquetado, ya que muchos de ellos siguen conservando pequeñas trazas que pueden causar síntomas gastrointestinales molestos.
  • Intolerancia a la fructosa. Se debe a una malabsorción del tipo de azúcar que se encuentra principalmente en frutas, verduras y en la miel. Se debe a un defecto en un ‘glucotransportador’ denominado GLUT5, necesario para que la fructosa sea absorbida en el intestino delgado. Entre los alimentos con mayor contenido en fructosa están las manzanas, las peras, las uvas, las cerezas, la remolacha, la zanahoria, el tomate y las legumbres.  La intolerancia a la fructosa produce inflamación abdominal, dolor, diarrea o estreñimiento. Este tipo de intolerancia suele tener un componente hereditario.

¿Cómo afecta la intolerancia alimentaria a los deportistas?

Aunque resulte extraño, muchas personas no se dan cuenta de que tienen una intolerancia alimentaria hasta que empiezan a hacer deporte con cierta intensidad. Es entonces cuando comienzan a sufrir importantes problemas gastrointestinales que pueden arruinar los entrenamientos o incluso las competiciones.

La intolerancia alimentaria no debe confundirse con una alergia. Cuando una persona tiene alergia su sistema inmune reacciona de manera exagerada ante una comida, lo que puede provocar síntomas muy graves e incluso poner en riesgo su vida. La intolerancia alimentaria se produce porque surge una dificultad para digerir una o varias sustancias que se encuentran en ciertos alimentos. Las intolerancias alimentarias más frecuentes son al gluten, a la lactosa y a la fructosa.

¿Cómo identificar la intolerancia alimentaria en deportistas?

La gran demanda de energía y de esfuerzo que requieren las carreras de larga distancia, como maratones o carreras de montaña, hace que muchos deportistas crean que las molestias gastrointestinales son el precio que deben pagar por el sobreesfuerzo, cuando en realidad se deben a un problema de intolerancia. De hecho, por todos es conocida la temida diarrea osmótica o ‘diarrea del corredor’, que aparece en los corredores de resistencia. Este problema se produce cuando se toman bebidas específicas para deportistas, que son ricas en azúcares, hidratos y minerales, junto alimentos ricos en hidratos de carbono, como las barritas energéticas.

Si a este problema frecuente en los corredores le sumamos una intolerancia alimentaria, los síntomas gastrointestinales, la fatiga y la deshidratación pueden acentuarse, haciendo que el rendimiento caiga en picado y obligando incluso a abandonar en medio de una carrera.

Ante la presencia de problemas gastrointestinales frecuentes debemos acudir al especialista médico para que nos ayude a determinar su origen y si pueden deberse a una intolerancia alimentaria. El hecho de que aparezcan justo cuando se empieza a entrenar o a hacer carreras de larga duración puede deberse a que se introducen nuevos alimentos, como bebidas, geles o barritas energéticas ricas en gluten, lactosa o fructosa. Por ello, es importante vigilar la alimentación para poder relacionar cualquier cambio con la posible aparición de síntomas. Solo así podremos evitar los alimentos que nos perjudican y mantener nuestro rendimiento en lo más alto.

Preguntas frecuentes sobre INTOLERANCIA ALIMENTARIA

El test de intolerancia alimentaria es un sencillo análisis de sangre que permite detectar la presencia de anticuerpos IgG ante más de 200 proteínas procedentes de alimentos de consumo habitual. De esta manera se puede saber cuáles causan malestar, eliminarlos de la dieta o moderar su ingesta. 

Asimismo, al conocer cuáles son los alimentos peor tolerados, el médico nutricionista puede proponernos una dieta específica y personalizada que nos aporte todos los nutrientes necesarios para mantenernos sanos pero sin sufrir molestias.

El precio del test de intolerancia alimentaria es desde 195 euros. 

Para determinar la intolerancia a la lactosa se utilizan diversas pruebas, como la medición del hidrógeno exhalado después de haber consumido un preparado de lactosa; el análisis sanguíneo tras la administración de lactosa, o el test de gaxilosa, que consiste en un análisis de orina que se realiza tras consumir gaxilosa, un disacárido sintético. Los niveles bajos de xilosa en la orina indican una actividad deficiente de la lactasa, encargada de descomponer la lactosa.

La prueba de intolerancia al gluten consiste en un análisis sanguíneo específico para determinar la presencia de anticuerpos anti-transglutaminasa tisular IgA (tTG-IgA), anticuerpos frente al péptido desamidado de la gliadina asociados y anticuerpos antiendomisio. No obstante, para obtener un diagnóstico definitivo es necesario hacer una biopsia intestinal. 

Las pruebas de intolerancia alimentaria más comunes son:

  • Intolerancia a la lactosa
  • Intolerancia al gluten
  • Intolerancia a la fructosa

Para hacer el análisis se debe acudir con un mínimo de 4 horas de ayuno y no haber tomado en el último mes ningún fármaco que contenga corticosteroides.

El equipo de especialistas de Sanitas cuenta con un equipo de médicos especialistas en aparato digestivo y alergólogos expertos en intolerancia alimentaria, que ofrecen el servicio más profesional y cualificado para realizar tus pruebas de intolerancia alimentaria.

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La prueba de intolerancia alimentaria es una herramienta muy útil para mejorar nuestra salud general, y especialmente la digestiva, pues la información que nos ofrece puede tener una repercusión positiva en nuestro organismo si adaptamos los resultados del test a nuestra dieta.

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