Aunque la grasa es necesaria para el organismo, los alimentos con grasas saturadas favorecen no solo el sobrepeso, sino la aparición de enfermedades cardiovasculares entre otras.

Por eso es tan importante saber distinguir las “grasas buenas de las malas”.

¿Cómo utiliza la grasa nuestro organismo?

La grasa es una de las principales fuentes de energía y el combustible que nos permite realizar nuestras actividades diarias.

Pero también es uno de los nutrientes que más preocupa a quienes realizan una dieta para adelgazar o para mantener el peso debido a su alto valor calórico, que ronda las 9 kilocalorías por gramo, independientemente de cuál sea su origen.

Pero las calorías no son lo único que debe preocuparnos, ya que no todas las grasas tienen las mismas características ni resultan igual de beneficiosas para el organismo.

El consumo excesivo de alimentos con grasas saturadas es una de las causas de la aparición de la obesidad, y el desarrollo de algunas enfermedades, como las cardiovasculares o la diabetes tipo 2.

Te contamos como distinguirlas para que evites cargar el carro de la compra con alimentos con grasas saturadas:

Las grasas buenas

Grasa monoinsaturada

Es la más recomendable en una dieta saludable, ya que eleva el colesterol ‘bueno’ (HDL) y disminuye el colesterol ‘malo’ (LDL) con el consiguiente efecto cardiosaludable. Se encuentra en el aceite de oliva, base de la dieta mediterránea, el aguacate y en algunos frutos secos, como las nueces y las almendras.

Grasa poliinsaturada

Este tipo de grasa está presente en el pescado azul, que nos aporta ácidos grasos omega-3, el salmón, las sardinas, el bonito y el atún, y en algunos aceites vegetales, como el de girasol o soja, ricos en ácidos grasos omega-6.

banner_peso_saludable

Las Grasas malas

Los alimentos con grasas saturadas son aquellos de origen animal, como la carne roja y de ave, los embutidos o el tocino.

También está presente en los quesos, la nata, la manteca, la mantequilla y en los productos elaborados con aceites de palma o coco.

Los alimentos con grasas saturadas elevan el colesterol ‘malo’, favoreciendo el desarrollo de arteriosclerosis, hipertensión arterial e infarto de miocardio, así como de diabetes tipo 2.

Los alimentos con grasas saturadas deben consumirse con moderación.

Esto no significa que no deban consumirse, sino que se haga de manera controlada a través de los alimentos que se encuentra de forma natural en ella evitando los productos procesados.

Cómo acelerar el metabolismo lento

Grasa ‘trans’

Las grasas ‘trans’ o hidrogenadas surgen de un proceso químico denominado hidrogenación mediante el cual los aceites vegetales líquidos, como el de palma o de coco, se convierten en grasas semisólidas o sólidas.

Estas grasas son habituales en la bollería industrial, alimentos procesados, y platos precocinados.

Estas grasas no solo aumentan el colesterol ‘malo’ sino que además, disminuyen el colesterol ‘bueno’ (HDL).

Tener conocimiento sobre ellas, nos ayuda distinguirlas para elegir mejor el tipo de alimentos que consumimos evitando así, aquellos que son perjudiciales para la salud.

Sin embargo, no debemos eliminar el consumo de grasa en nuestra dieta, ya que son fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, son vehículo de vitaminas liposolubles (A, D, E, K), nos producen sensación de saciedad y hacen que la dieta sea palatable.

En definitiva, las grasas monoinsaturadas son, seguidas de las poliinsaturadas, las más recomendables para una alimentación saludable, mientras que debemos evitar o reducir al mínimo el consumo de alimentos con grasas saturadas.