La anomalía de Ebstein, aunque es muy infrecuente, se produce cuando la válvula tricúspide no está bien situada en el corazón, y por consiguiente, no funciona adecuadamente.

¿Cómo se detecta la anomalía de Ebstein?

A partir de la semana 20 estás en la mitad de tu embarazo y la ecografía que te hacen esos días es clave para ver la morfología y cómo va el crecimiento de tu hijo del que ya se puede ver el corazón de tu bebé formado, esta ecografía se llama morfológica, ya que a través de ella, tu médico puede ver la anatomía de tu hijo y confirmar si hay algún problema en alguno de los órganos.

Con esta ecografía se pueden detectar las alteraciones cardiacas, que son las anomalías más frecuentes en los bebés, entre ellas la anomalía de Ebstein.

En el corazón, la válvula tricúspide es la que se sitúa entre la aurícula y el ventrículo derecho. En la anomalía de Ebstein, la válvula defectuosa, con unas valvas más grandes de lo normal, se sitúa en la parte inferior del ventrículo derecho. Esto hace que no cierre adecuadamente permitiendo que la sangre refluya de nuevo a la aurícula derecha.

Normalmente, los bebés que nacen con una anomalía de Ebstein también tienen un problema denominado defecto septal auricular, esto es que en la pared que hay entre las dos aurículas, las dos cavidades de arriba del corazón, hay un orificio que comunica las dos aurículas, es decir, la parte derecha e izquierda del corazón, es lo que se conoce como comunicación interauricular. El problema está en que no se produce una correcta oxigenación y el corazón tiene que trabajar más.

¿Cómo se trata la anomalía de Ebstein?

Los bebés que sufren este trastorno pueden tener sintomatología desde leve a muy grave, manifestándose en estos casos inmediatamente después del parto.

El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas:

  • Síntomas leves en el bebé: En los casos leves puede ser suficiente el tratamiento médico. En estos casos de anomalía de Ebstein, el niño  tendrá que tener un seguimiento muy estrecho por parte del cardiólogo para que vaya evaluando la evolución de la válvula y si funciona correctamente.
  • Síntomas graves en el bebé: Requiere el recambio valvular del bebé, y en principio, la anomalía de Ebstein, se puede controlar con la reparación de la válvula. En estos casos de anomalía de Ebstein, se tiene que recurrir a cirugía, y si no se puede reparar la válvula tricúspide afectada, sino que se reemplaza por una nueva.

Gracias a los avances que se han producido en el campo de la cirugía cardiaca, la agresividad de las técnicas se ha reducido considerablemente y los resultados son muy buenos.

En el caso que exista también un problema de comunicación interauricular, se repara en el mismo procedimiento quirúrgico. Los resultados suelen ser muy buenos y el bebé se recuperará y podrá llevar una vida prácticamente normal.

Los niños que han nacido con problemas cardíacos han aprendido a vivir con un corazón diferente, que después del tratamiento se asemeja lo máximo posible al de una persona sana.