Otoplastia, una solución eficaz para las orejas despegadas

La otoplastia o cirugía de las orejas es una de las intervenciones estéticas que más satisfacción proporciona no sólo porque mejora aspectos estéticos sino también emocionales, ya que las orejas despegadas o de soplillo pueden provocar complejos, inseguridad y problemas de autoestima en la niñez que si no se atajan a tiempo se arrastran hasta la edad adulta.

La proporción, forma y proyección de las orejas tiene mucha más importancia de la que pensamos. Por su visibilidad, cuando presentan alguna anomalía o desproporción suelen ser objeto de burlas y bromas que pueden llegar a minar la autoestima y confianza en uno mismo, principalmente entre los más pequeños.

Por ello, es habitual que la otoplastia se realice en la niñez y la adolescencia. De hecho, puede llevarse a cabo desde los 8 años, cuando las orejas han alcanzado su máximo desarrollo. Pero nunca es tarde para tomar la decisión de remodelar las orejas y liberarse de cualquier complejo relacionado con ellas.

Qué problemas se pueden resolver con la otoplastia

La operación de orejas puede resolver varios problemas frecuentes, como las orejas de soplillo o despegadas (Hellix valgus), las orejas contraídas o pequeñas y algunas malformaciones, como por ejemplo las causadas por quemaduras o accidentes.

Cómo se realiza la otoplastia

La otoplastia se compone de diferentes técnicas para el remodelado del pabellón auticular. Entre ellas destacan dos de ellas que se pueden combinar: por un lado el tallado-remodelación del cartílago como armazón estructural, bien sea incisiones o escarificación; por otro lado el empleo de suturas para modificar y mantener la forma deseada. Debes consultar a tu cirujano para que te explique cuál es la más idónea para tu caso y en qué va a consistir.

Anestesia y postoperatorio otoplastia

La otoplastia suele durar entre 1 y 2 horas y se realiza habitualmente con anestesia local y sedación, lo que favorece un rápido postoperatorio. Lo habitual es que a las 2 o 3 horas de la cirugía puedas volver a casa, donde tendrás que seguir las indicaciones que te haya dado el cirujano para cuidar y limpiar la cicatriz, y también para dormir, pues debes evitar que las orejas se doblen, aplasten o dañen.

Durante los primeros días llevarás un vendaje que más adelante podrás sustituir por una banda de protección elástica que tal vez debas llevar durante un par de semanas. Es probable que tengas que tomar analgésicos, antiinflamatorios y antibióticos durante la semana siguiente a la intervención.

Posibles complicaciones de la otoplastia

Aunque todas las cirugías tienen un riesgo, las complicaciones en la otoplastia o cirugía de las orejas, entre las que se encuentran las infecciones o los coágulos de sangre, son muy poco frecuentes. No dudes en preguntar a tu cirujano plástico sobre los temas de seguridad que te preocupan para que pueda despejar todas tus dudas.