El ojo dominante hace referencia a la superioridad de un ojo sobre el otro. Es un término muy utilizado sobre todo en optometría y contactología, pues permite saber qué ojo predomina por encima del otro. Esta información sirve de mucha ayuda a la hora de adaptar lentes de contacto especiales, como las multifocales.

¿Cuál es mi ojo dominante?

Además, el oftalmólogo tiene en cuenta cuál es el ojo dominante para aplicar ciertos tratamientos, como por ejemplo el de monovisión, un ojo mejor de lejos (el dominante) y el otro mejor de cerca para corregir la presbicia.

Generalmente no suele existir gran diferencia de agudeza visual entre ambos ojos, es decir, que el ojo dominante no ve más que el otro ojo.

Existen varios ejercicios que te pueden ayudar a saber cuál es tu ojo dominante: extiende tus brazos y junta tus manos haciendo un agujero en el que puedas divisar un objeto que se encuentre a 3 o 4 metros de distancia.

Después, enfoca a través del agujero que has formado con tus manos con un ojo y luego con el otro. Tu ojo dominante seguirá enfocando el objeto dentro del hueco que has formado, mientras que con el otro ojo probablemente el objeto aparezca desplazado fuera del agujero.

Tipos de ojo dominante

Existen tres tipos de dominancia ocular:

  • Sensorial
  • Motora
  • Direccional

Dominancia sensorial

La dominancia sensorial se refiere al ojo que trabaja más teniendo los dos ojos abiertos y que más influencia tendrá en nuestro rendimiento visual final. Esta prueba puede realizarla un optometrista.

Dominancia motora

La dominancia motora del ojo se puede determinar con una sencilla prueba: el oftalmólogo acerca lentamente un objeto hacia tu nariz al mismo tiempo que observa cómo vas dirigiendo los ojos hacia el objeto. El ojo que más tiempo mantenga esta fijación será el dominante motor.

Dominancia direccional

Por último, la dominancia direccional es la que utiliza por ejemplo un cazador para apuntar con un arma. El ojo que utilice para esa actividad determina la dominancia direccional y también se puede evaluar con una sencilla prueba. Debes extender los brazos delante de ti con los dos ojos abiertos y formar un agujero entre tus dos manos (de no más de 5 centímetros). A través de ese agujero fijarás la vista en un objeto e irás acercando las manos a la cara lentamente, manteniendo el objeto centrado en el agujero. Inconscientemente lo colocarás delante de tu ojo dominante direccional.