Elegir tratamiento para adelgazar

A la hora de elegir un tratamiento no quirúrgico para adelgazar, como el balón intragástrico o el Método Apollo, muchos pacientes se preguntan cuál es el que más les conviene y el que garantiza un mayor éxito en su objetivo de pérdida de peso.

balon_intragastrico_metodo_pose

La respuesta no está tanto en el procedimiento sino en el propio paciente, ya que la conveniencia de un método u otro dependerá de la valoración que realice su equipo médico, quien estudiará entre otras cosas sus circunstancias personales, el historial médico, el tipo de obesidad y las comorbilidades, esto es, otras enfermedades que pueda presentar, como por ejemplo diabetes o trastornos cardiovasculares. Este estudio exhaustivo del paciente será el que determine la conveniencia de uno y otro procedimiento.

El balón intragástrico y el Método Apollo

Al margen de estas consideraciones, el balón intragástrico o el Método Apollo tienen algunas similitudes y diferencias que nos pueden orientar de manera general sobre su idoneidad.

  • La primera similitud es que ambos procedimientos se realizan por vía endoscópica (oral) y que tienen como objetivo reducir la capacidad del estómago, de manera que el paciente alcance el punto de saciedad mucho antes y consuma una menor cantidad de alimentos.

En el caso del balón intragástrico se introduce una esfera de silicona mediante un endoscopio y se llena con una solución estéril hasta ocupar al menos el 60% del estómago.

  •  En el Método Apollo, por su parte,  se introduce un endoscopio flexible con los instrumentos precisos para realizar varios pliegues en el fundus gástrico. En ambos casos se consigue reducir la capacidad del estómago.
  • La segunda similitud es que ninguno de los dos procedimientos es tan invasivo como una cirugía, no hay heridas externas, la recuperación es más rápida y se realizan de manera ambulatoria (no requieren hospitalización).

Balón gástrico

No obstante, aquí encontramos una de las primeras diferencias. En el balón gástrico se utiliza una ligera sedación, el procedimiento dura unos 20 minutos y el paciente puede volver a casa una vez estabilizado unos 45 minutos después de la intervención. 

  • En el caso del Método Apollo, se realiza bajo anestesia general, dura unos 40 minutos y se recomienda un breve período de observación tras el procedimiento, que no suele sobrepasar las 24-48 horas después la intervención.
  • Otra diferencia es que mientras el balón intragástrico está concebido como un tratamiento reversible (se retira al sexto mes de su colocación), el Método Apollo puede mantenerse de manera indefinida, prolongándose la pérdida de peso hasta por 18 meses.
  • A la hora de recomendar estos métodos también existen aspectos relacionadas con el tipo de obesidad y la cantidad de kilos que deba adelgazar el paciente.
  • De manera general, y al margen de la valoración individual que realice el especialista, el balón intragástrico suele estar recomendado en personas que tienen un índice de masa corporal (IMC) superior a 27 y que necesitan perder entre 15 y 25 kilos, mientras que el Método APOLLO se reserva para casos más graves de obesidad, en pacientes con un IMC por encima de 30, especialmente si han fallado otros métodos o se tiene problemas derivados del exceso de peso.

banner_peso_saludable

  • Por último, existe una tercera similitud importante: tras ambas intervenciones el paciente debe iniciar una dieta proteinada  y un plan de ejercicio físico que le permita mejorar los resultados de pérdida de peso y, lo que es más importante, mantenerlos en el tiempo.

Para ello, contará siempre con el apoyo de endocrinos y nutricionistas que elaborarán para él una dieta personalizada y de psicólogos que le ayudarán a entender la nueva situación en la que se encuentra el organismo, cómo funcionan los mecanismos de saciedad y cuáles son las herramientas necesarias para controlar la ansiedad y las emociones.