La cantidad de kilos perdidos con el balón intragástrico varía mucho según el paciente, pues depende del sobrepeso que se tenga, además de otros aspectos como la altura, edad, complexión física, pero como media, va de los 14 kg hasta los 30 kg.

Evitar recuperar los kilos perdidos con el balón intragástrico

Un aspecto interesante en este sentido es que los estudios realizados en estos pacientes, demuestran que la mayoría siguen perdiendo peso y no recuperan el perdido durante los meses posteriores la extracción del balón. Y es que, tal y como advierten los médicos, las personas que se quieren someter a esta técnica, no es el balón por sí solo lo que le hace adelgazar, sino el cambio de hábitos que adquieren los pacientes tras su implantación.

Características del balón intragástrico

  • El balón es una parte más de un tratamiento completo en el que intervienen dietistas, psicólogos y cirujanos.
  • Permite obtener resultados rápidos y visibles, mejorando la salud y la autoestima.
  • Sólo tiene sentido si  quitar el balón, supone cambios duraderos en los hábitos de vida: en la dieta y en la práctica de ejercicio.
  • Es por tanto una técnica que acelera la pérdida de peso y te pone en el buen camino para adoptar el estilo de vida que te va a permitir mantener un peso saludable.

La implantación de un balón intragástrico es una de las técnicas que se emplean actualmente para combatir los problemas de sobrepeso y obesidad.

¿Para quién está indicado el balón intragástrico?

Se trata de una alternativa a las dietas y a la cirugía tradicional, y está indicada para aquellas personas que tengan un exceso de peso de 10-12 kilos en adelante.

También es una buena opción en los casos en los que sea necesario prevenir la aparición de problemas cardíacos, y otras alteraciones de salud relacionadas con la obesidad, como la diabetes, y cuándo se tiene un largo historial de dietas que no han sido efectivas o con las que se ha recuperado el peso perdido.

La técnica del balón intragástrico consiste en la introducción en el organismo, a través de la boca, mediante la técnica de endoscopia, de un tubo que incorpora en un extremo un globo de silicona. Una vez que el globo llega al estómago, se rellena mediante una sonda con suero fisiológico (la cantidad es de entre 400 y 700 ml, según el paciente). De esta forma, el globo queda flotando en el estómago, ocupando un espacio importante del mismo (aproximadamente las dos terceras partes).

Su implantación produce, como efecto inmediato, una sensación de saciedad que hace que se coma mucha menos cantidad y, por tanto, se adelgace.

Consejos antes del balón intragástrico

El balón intragástrico actúa durante 6 meses; pasado este tiempo, se extrae de forma similar a como se ha introducido. En este sentido, hay que tener en cuenta que:

  • Se necesita que el paciente se someta a una serie de análisis y pruebas previas.
  • Tanto la introducción del balón como su extracción, son indoloras, pues se hacen con sedación.
  • Está contraindicado en personas con algunos problemas digestivos específicos como hernia del hiato muy grande, úlcera estomacal activa, reflujo severo o esófago de Barret.

Durante los primeros días con el balón, es normal sentir náuseas y vómitos, no hay que olvidar que se trata de un cuerpo extraño al que el organismo tiene que adaptarse, pero este malestar es temporal y se prescribe medicación para combatirlo.

Resultados del balón intragástrico

Como consecuencia de la menor sensación de hambre y la saciedad que se consigue con poca cantidad de alimento, la mayoría de los pacientes notan una pérdida de peso muy importante, especialmente en los primeros meses. Y es que una de las peculiaridades de este método es que está diseñado para que su efecto terapéutico vaya disminuyendo progresivamente.

El objetivo de este tratamiento, es ir preparando poco a poco al paciente para que aprenda a combatir y gestionar el hambre de forma natural cuando se le extraiga, de manera que nunca más recupere los kilos perdidos con el balón intragástrico.