¿Qué son los superalimentos?

Los superalimentos están de moda y los medios de comunicación no dejan de predicar sus beneficios y propiedades. Pero, ¿qué son los superalimentos? ¿Y qué tienen de ‘super’?

Los superalimentos cuáles son

Los denominados superalimentos son aquellos que resultan especialmente beneficiosos para la salud debido a su valor nutricional y alto contenido en antioxidantes, grasas ‘buenas’ (moninsaturadas), vitaminas o minerales. Algunos de estos alimentos son viejos conocidos de la dieta mediterránea, como el aceite de oliva, mientras que otros, como la cúrcuma, son de uso habitual en la gastronomía de otras culturas.

Los beneficios de los alimentos

Cada día nuevos estudios demuestran los beneficios que algunos alimentos tienen para la salud y cómo a través de sus propiedades pueden ayudar a prevenir enfermedades o aliviar síntomas. Pero debemos tener en cuenta que ningún alimento, ya sea ‘super’ o no, tienen un efecto milagroso sobre la salud o es capaz de curar una enfermedad por sí mismo. Por ello hay que evitar poner falsas expectativas en su consumo.

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A continuación te presentamos algunos de los superalimentos de alto valor nutricional que puedes incorporar a tu alimentación:

Aceite de oliva:

Rico en antioxidantes, flavonoides, polifenoles y grasas monoinsaturadas, ayuda a reducir el colesterol ‘malo’ (LDL) y reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular. Algunos estudios también lo relacionan con un menos riesgo de desarrollar algunos tipos de tumores, como el cáncer de mama.

Legumbres:

Otras viejas conocidas de la dieta mediterránea, aportan proteínas de alto valor biológico y son muy ricas en minerales, como el hierro, magnesio o calcio. También aportan gran cantidad de fibra y muy poca grasa, lo que las convierte en el alimento ideal para obtener energía.

Quinoa:

Este cereal rico en fibra y aminoácidos es una excelente fuente de hidratos de carbono complejos y de proteínas de alto valor biológico. Es un buen aliado del tracto digestivo, ya que mejora el tránsito intestinal y podría ayudar a prevenir enfermedades como el cáncer de colon.

Cúrcuma:

Esta planta, que se utiliza como colorante y especia, es rica en curcumoides, polisacáridos y aceites esenciales. Es conocida, entre otras cosas, por sus propiedades neuroprotectoras, analgésicas, antiinflamatorias y antivirales. Pero sobre todo se reconoce su capacidad para combatir los radicales libres debido a su alto contenido en antioxidantes. Algunos estudios también han demostrado que protege el hígado del estrés oxidativo y tiene propiedades antitumorales, principalmente frente al cáncer de vejiga y de pulmón.

Jengibre:

Este producto típico de la comida asiática cobra cada vez más protagonismo en nuestra gastronomía gracias a sus propiedades culinarias y medicinales. Es rico en aminoácidos, fibra, vitamina C, flavonoides y minerales. Se utiliza habitualmente como condimento y cuenta con reconocidas propiedades gastrointestinales, ya que actúa como bactericida natural protegiendo la flora intestinal y aumentando las secreciones digestivas del páncreas. La evidencia científica también ha demostrado que ayuda a aliviar el mareo y los vómitos, disminuye el dolor en la artrosis, reduce la diarrea y las molestias gástricas, y mejora algunos trastornos del aparato respiratorio, como los resfriados o la sinusitis.

Kale:

Es un tipo de col rizada de alto valor proteico que aporta muy pocas calorías (apenas 45 kcal por cada 100 gramos) y es rica en vitaminas (A, B6, C, E, y K) y en minerales (calcio, hierro, magnesio, fósforo, manganeso, potasio y zinc). Reduce el riesgo cardiovascular y mejora el perfil lipídico al elevar el colesterol ‘bueno’ (HDL) y reducir el malo (LDL). Su bajo aporte calórico y su capacidad saciante la convierten en un alimento ideal para introducir en las dietas para adelgazar.