La trombosis venosa profunda se produce cuando se forma un coágulo en una vena profunda, especialmente en los muslos y en la parte inferior de las piernas, debido a problemas de circulación y de coagulación de la sangre.

 Si el bloqueo se produce en una arteria pulmonar se puede producir una embolia con consecuencias fatales.

La obesidad y la trombosis venosa profunda

La obesidad, sobre todo la mórbida que es cuando el IMC supera los 40, es uno de los principales factores de riesgo de trombosis venosa profunda y se estima que el riesgo de desarrollarla es dos veces mayor en las personas obesas en comparación con las que no lo son.

Aunque la trombosis es habitual en personas de entre 50 y 60 años, lo cierto es que el impacto de la obesidad en el desarrollo de esta enfermedad es tan grande que incluso personas jóvenes pueden presentarla si tienen obesidad.

Los obesos menores de 40 años tienen 5 veces más probabilidades de sufrir una trombosis venosa profunda que los no obesos de la misma edad.

Relación entre la obesidad y la trombosis venosa profunda

Se trata de una enfermedad peligrosa porque el coágulo puede desprenderse y desplazarse a otras partes del cuerpo bloqueando la circulación.

Si tienes obesidad, es importante que acudas al especialista para que valore tu riesgo de desarrollar una trombosis venosa profunda y para que te ayude a encontrar el tratamiento para la obesidad que te permita bajar de peso y reducir las posibilidades de que desarrollar la enfermedad.

Entre estas opciones se encuentra la cirugía bariátrica, un conjunto de técnicas quirúrgicas que modifican el sistema digestivo para reducir la capacidad del estómago y disminuir la absorción de nutrientes en el intestino.

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Síntomas de una  trombosis venosa profunda 

Los síntomas de la trombosis venosa profunda son dolor intenso

  • Hormigueo
  • Inflamación de la pierna,
  • La pierna suele volverse rígida y adquirir un tono azulado cuando la circulación arterial ya es mínima.

Tratar la obesidad para evitar riesgos mayores

Para personas que tienen un IMC superior a 40, aunque también pueden llevarse a cabo en pacientes con un IMC menor si padecen otras enfermedades, como diabetes o apnea. Si este es tu caso, es probable que el especialista te recomiende uno de los siguientes procedimientos de cirugía bariátrica:

  • Bypass gástrico: el cirujano divide el estómago en dos mitades y la más pequeña alojará los alimentos. Asimismo, este pequeño estómago se une al intestino delgado pero saltándose una porción, de manera que también se reduce la absorción de lípidos y otros nutrientes
  • Gastrectomía tubular: en este caso se elimina al menos el 75 por ciento del estómago y se deja una pequeña porción en forma de manga estrecha, que será la que reciba los alimentos
  • Cruce duodenal: combina la gastrectomía tubular y el bypass biliopancreático, por lo que además de reducir el estómago se modifica el intestino delgado para crear dos rutas: por una transitarán los alimentos y por la otra la bilis hepática.

Sea cual sea el procedimiento que te recomiende el especialista, lo importante es que cortes de manera radical el riesgo de trombosis venosa profunda asociado a la obesidad. Perder peso y adoptar hábitos de vida saludables, como hacer ejercicio físico, te ayudarán a conseguir este objetivo.