Hatha, Ashtanga, Kundalini, Vinyasa, Bikram, Rocket Yoga, Power Flow… el yoga está de moda y cada vez se unen nuevas variantes más o menos intensas. Sea cual sea el tipo de yoga, todos se basan en la adopción de posturas (asanas) en las que se ejercitan la fuerza, el equilibrio, la coordinación y la elasticidad. Además, el patrón de respiración y la concentración necesaria durante la práctica, cercana a la meditación en muchos casos, ayudan a controlar el estrés y mejoran el estado anímico general.

Los beneficios del yoga no tienen discusión, pero ¿también ayuda a adelgazar? ¿Basta con practicar yoga para perder peso o mantenerlo controlado?

La respuesta depende de muchos factores, como el tipo de yoga que se practique, la intensidad con la que se haga, la situación de sobrepeso de la que parta la persona, su sexo, edad, hábitos alimenticios…

Las contracciones y los estiramientos que se realizan en cada asana aumentan el flujo sanguíneo y el ritmo cardiaco de manera moderada. Esta actividad, por sí sola, ya genera un gasto calórico, pero lo cierto es que ese gasto no es comparable al que se produce con otros deportes aeróbicos en los que se alcanza más intensidad, como correr, montar en bicicleta, el remo o nadar.

Como el consumo calórico varía según el tipo de yoga, es importante elegir bien el que mejor se adapte a nuestros objetivos de pérdida de peso: el Kundalini, más meditativo, generará menos consumo que el Ashtanga, donde se realizan pinos, pino-puente y otras posturas acrobáticas. En una clase de 60 minutos de Hatha yoga, el tipo de yoga más popular entre los principiantes, se podrían consumir entre 180-200 calorías, aproximadamente. 

Tal vez la modalidad más recomendable para la pérdida de peso sea el Bikram, que se practica a 42 grados de temperatura y 40% de humedad durante unos 90 minutos. El gasto calórico en una clase de Bikram yoga puede llegar a las 350-450 kilocalorías, si bien algunos estudios muestran que puede ser mucho mayor e incluso superar las 900 kilocalorías, dependiendo del sexo, edad, forma física y la intensidad del ejercicio. Por lo tanto, el yoga ayuda a consumir energía, pero no tanta en comparación con otros deportes aeróbicos:

Gasto en kcal por 1 hora de actividad

Para que te hagas una idea, te decimos las calorías que se consumen con cada una de estas prácticas deportivas:

  • Correr (12 km/h): 850 kcal.
  • Natación: 720 kcal.
  • Fútbol: 750 kcal.
  • Baloncesto: 580 kcal.
  • Tenis: 600 kcal.
  • Remo: 450 kcal.

Complemento para una dieta de adelgazamiento

Si bien el yoga no es el deporte que más nos ayudará a adelgazar, sí puede ser un excelente complemento para nuestra dieta de adelgazamiento. Si sigues una dieta cetogénica o una dieta personalizada elaborada por tu médico nutricionista, el yoga no solo te ayudará a quemar calorías extras, sino que además te permitirá controlar mejor la ansiedad que te pueda generar la dieta de adelgazamiento.

A esto debemos sumar que ganarás fuerza, flexibilidad y coordinación, y podrás conseguir tonificar tu cuerpo, algo muy necesario para mejorar el aspecto cuando se produce la pérdida de peso.

Para todos los públicos

Una de las principales ventajas del yoga es que puede practicarlo cualquier persona, a cualquier edad y sea cual sea su situación, ya que se puede adaptar la intensidad y el tipo de asana a la circunstancia de cada persona. De hecho, es muy recomendable en situaciones especiales, como por ejemplo en el embarazo o como actividad física durante el tratamiento de quimioterapia, siempre y cuando te lo aconseje un médico y bajo la supervisión de un especialista en yoga.

En todo caso, para conseguir los máximos beneficios posibles durante la dieta de adelgazamiento, es recomendable que alternes el yoga con otras actividades aeróbicas intensas, como correr (ya sea en la calle o en la cinta del gimnasio), utilizar la máquina elíptica, montar en bicicleta o nadar. Y no olvides incorporar ejercicios de pesas, ya que el levantamiento de peso no solo ayuda a perder calorías sino que es fundamental para construir masa muscular y ganar firmeza.