Aunque es un síntoma que siempre alarma a las mujeres embarazadas porque automáticamente lo relacionan con un aborto, lo cierto es que manchar o experimentar pequeñas pérdidas de sangre durante la gestación es algo normal y más habitual de lo que parece, y en la inmensa mayoría de los casos no tiene consecuencias negativas para la evolución del embarazo.

¿Cuándo se produce el sangrado de implantación?

Los sangrados más comunes son los que se producen en el primer trimestre de la gestación (hasta la semana 12), y entre ellos el más característico es el sangrado de implantación. Se trata de una pequeña hemorragia que se percibe coincidiendo con el momento en el que el embrión se adhiere al endometrio (capa que recubre el útero). Cuando entra en contacto con el útero, el embrión desarrolla una especie de prolongaciones que le permiten adherirse firmemente a las paredes del endometrio, y como consecuencia de esa unión puede producirse una rotura de los vasos sanguíneos endometriales, dando así lugar a un posible sangrado implantación abundante, dependiendo de cada mujer:

  • Tiene su origen en el momento de la implantación, que suele producirse entre 6 y 10 días después de producirse la fecundación, y que coincide con la semana 4 de embarazo.
  • Se estima que aproximadamente un tercio de las embarazadas experimenta este sangrado.
  • Las mujeres con ciclos menstruales regulares pueden notarlo entre 7 y 10 días después de la ovulación.

¿Sangrado de implantación o Regla?

Teniendo en cuenta el momento en el que se produce, cercano a la fecha de la menstruación, es muy habitual que surja la duda de cómo diferenciar si se trata de un sangrado de implantación o de la regla. La principal diferencia se encuentra en el aspecto del sangrado de implantación: éste produce una hemorragia que, contrariamente a la de la menstruación, es más ligera, tiene una textura más fina y va de más a menos, disminuyendo de intensidad a medida que pasan los días.

Aspecto Sangrado Implantación

Otro aspecto diferenciador es el color del sangrado de implantación: suele tratarse de pequeñas manchas de sangre (de hecho, también recibe el nombre de manchado de implantación) que tienen una tonalidad más clara, entre el rosa y el marrón, que el rojo oscuro que caracteriza a las hemorragias menstruales. Su duración es menor: aunque depende de cada mujer y de cada embarazo, por lo general el manchado que produce la implantación no dura más allá de 4 días, mientras que la hemorragia producida por la menstruación es más prolongada en el tiempo. Sin embargo, y respecto a esto, hay que tener en cuenta que en algunas mujeres, el manchado puede durar más días o producirse de forma intermitente.

Sangrado Implantación Dolor

Por otro lado, el sangrado derivado de la implantación no produce dolor ni ninguna de las molestias características de la menstruación, pero sí puede ir acompañado de una serie de síntomas que permiten identificarlo y que también podrían considerarse como “pistas” de que se ha producido el embarazo antes de que el test o la analítica lo confirmen:

  • Calambres en la parte baja del abdomen.
  • Náuseas y rechazo por determinados olores y/o alimentos.
  • Dolor en la parte baja de la espalda.
  • Sensación de somnolencia y aumento significativo del volumen de los senos.

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En teoría, la manera más eficaz y certera de despejar las dudas respecto a este tipo de sangrado sería hacerte la prueba de embarazo, pero debes tener en cuenta que éste se produce antes de la primera falta, y puede ocurrir que los niveles de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG), que es la que se detecta en estos test, no sean aún lo suficientemente elevados, produciendo por tanto un falso negativo.

Como ya hemos dicho, este tipo de sangrado es una situación totalmente normal, pero es conveniente que la comentes con el médico una vez confirmes el embarazo. Asimismo, debes saber que hay otros sangrados que pueden presentarse en el primer trimestre y cuya causa no es la implantación sino que pueden estar producidos por otras razones como una ligera distensión del cuello uterino debida a los cambios que se están produciendo en este órgano por el embarazo o también como consecuencia de desajustes hormonales.